Dedazo de cacique

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Rigoberto Hernández Guevara

Ciudad Victoria, Tamaulipas.- El PRI repite la vieja historia de sus errores a la hora de elegir candidatos a cualquier puesto.
En política no se ha zanjado en el nombre de alguna democracia el suelo firme y parejo con reglas que vayan a dar a todos los partidos por igual en el momento de sus elecciones internas.
Como es costumbre, en esta elección de presidente interino del PRI, que hace inflar la política derramada por el estado actualmente, se pervierte y confluye el conglomerado de grupos y personajes que hacen el mismo juego de siempre. La tiran arriba para que los arreglen.
Saben que todo en el PRI es billete, sin él no se es nada, que el PRI alojará en la cúpula estatal a quien esté encabezando el grupo con más billete, en el caso Tamaulipas el grupo que se define como el de Egidio Torre Cantú.
No es un grupo grande ni tradicional, perro arriba a la cúpula con el poder del dinero. Y al parecer ese ha sido el destino de los ex gobernadores, no nada más los tamaulipecos, que se encargan de financiar campañas, incluso en otros estados, como si estas fueran un negocio y lo son de cierta manera.
Acá ocurre, entre quienes se quedaron con ese partido, que de cierta manera se ponen de acuerdo. Previamente son personajes que las han vivido todas y casi las han negociado todas hacia afuera y hacia el interior de otros partidos por supuesto, incluyendo al PAN. Es una historia no muy vieja.
Y claro que desde alguna parte se ve hasta natural que Egidio tome las riendas del PRI, y que comience a ordenar desde esa trinchera a los próximos candidatos que verán por los intereses de su grupo en los próximos años.
O sea que prácticamente será un dedazo como antaño, ordenado por el cacique del pueblo.
Pero así funciona la maquinaria. A veces es al revés, creo que esta vez, aunque el PRI vuelva a equivocarse, mantiene la jetatura de quien absorbe el poder tras el maniqueísmo y el juego que el dinero permite.
Además puede hasta ser sano que alguien con capacidad financiera esté detrás de todo esto, pues es verdad que el PRI es un partido derrotado por todos sus frentes.
Derrotado en su misma moral democrática, como cuando sin que se lo digan -ya sabe usted cómo es la gente- saben quién es el bueno, quién va a ganar la pelea arreglada.
El resto de grupos políticos llámese del sur, región cañera o del centro y norte, pues se reservan su derecho de participación y se conforman con respirar.
Al interior de ese partido la maquinaria comienza a mover sus engranajes, saben cómo. Muchos de ellos saben cómo arrear banderas, otros pagan el precio, sólo hay que saber leer la mirada de algunos de ellos, estar cerca, ver cómo se van dejando llevar por una corriente que de pronto muy discretamente les resuelve su yo interno, tú no serás, pero te vamos a buscar una diputación federal, y claro, ahí en esa lista hay de esos que ya fueron chorrocientas veces diputados federal, senadores de la república y se acercan al no haber más.
Quieren todo lo que hay en el PRI a la hora del tianguis, las negociaciones necesarias, por paquete o solitarias. Los arreglos típicos y naturales que se dan en estos casos entre ellos.
HASTA LA PRÓXIMA.