¿Juicio presidencial?

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Max Ávila

*El autor es Premio Nacional de Periodismo 2016.

(Se fue RIUS y “San Garabato” quedó huérfano….igual que “Los agachados”, “Los supermachos”, Juan Calzonzin y esta nuestra generación perdida entre el surrealismo y el importamadrismo).

Cd. Victoria, Tamaulipas.- En la era moderna solo un presidente ha sido enjuiciado más o menos con seriedad. Se trató de Luis Echeverría a quien una comisión especial lo acusó de genocida en razón de la masacre del 2 de octubre del 68 turnándose el caso a tribunales nacionales e internacionales que finalmente decidieron darle su casa de San Jerónimo como “reclusión” de manera simbólica. En este sentido usted dirá que tanto él como Díaz Ordaz ya fueron juzgados y severamente condenados por la historia. Y esta en lo cierto aunque los hechos enfilan hacia el medio siglo de haber ocurrido y no se olvidan.
El asunto es que la permanencia del sistema hasta ahora ha servido, entre otras cosas, para convertir en costumbre ilegalidad e impunidad y lo más importante: para preservar imagen e integridad moral de quienes han ostentado el cargo más importante desde el triunfo revolucionario. Desde luego otras circunstancias de algún modo sacudieron las estructuras del poder pero las instituciones siguieron funcionando no siempre en beneficio de la república.
Y ni modo que sea invento si  observamos en punto muerto en que se encuentra el país social y económicamente. Nada más los políticos, sus familias y sus amigos ganan y el resto de los mexicas, ¡qué se hodan!.
De manera que entre quienes han disfrutado los excesos del poder al más alto nivel solo Echeverría enfrentó un juicio que aunque no tuvo el rigor obligado y necesario sí podríamos calificarlo como ensayo de lo que pudiera venir.
Usted preguntará, “¿y qué es lo que puede venir si se puede saber?”. Bueno,  que muy probablemente el ejecutivo en funciones sea llevado a tribunales después del 2018. Imaginarlo siquiera es muy atrevido y pue-que hasta producto de una mente calenturienta como la del escribidor, pero si aceptamos que las mayorías están a punto de dar un golpe demoledor a la democracia no suena descabellado.
Ha sucedido en diversos países redituando solvencia moral a la práctica institucional, ¿por qué no en México?. Recordéis que la presión social ha obligado que funcionarios importantes sufran encierro aunque falta dar el paso más importante no solo como forma de rescatar la dignidad republicana sino como ejemplo para que el mundo-mundial sepa que por estos andurriales no todo está perdido.

EL RETO HISTÓRICO

¿Tendrá el siguiente régimen el valor suficiente para echar a funcionar las manecillas de la historia en sentido inverso a la costumbre?. Es probable que a la generación presente nos toque verlo. Y cuenta a favor la seguridad de que el gobierno que se avecina de ninguna manera será del PRI. La responsabilidad queda en manos entonces del partido que logre el triunfo y no podría ser otro que MORENA, salvo que su candidato AMLO sea eliminado sin excusa ni pretexto y por la vía más efectiva que usted supondrá cuál podría ser.
En estos tiempos en que la burocracia política habla de “modernismo” debiera incluir la posibilidad de la alternancia real y no de simulaciones. Ello incluye la búsqueda de vida hacia niveles de  mayor calidad y no de payasadas como el “nuevo” modelo educativo que deja intacta la estructura social, es decir, la explotación de las mayorías por las clases dominantes. Y es que dicho “modelo” no propone liderazgos a favor del entorno sino más enajenación promoviendo el individualismo y no la fraternidad ni la solidaridad, mucho menos la participación en la solución de la problemática común….Claro que no lo propone porque de lo que se trata es de deshumanizar el proceso educativo ignorando lo más importante que son los valores históricos y familiares.
Por cierto, quizá habrá notado que el presunto “frente amplio” (que la perredista Alejandra Barrales concibió en su vientre), para nada refiere objetivos sociales ya que solo es proyecto de un grupo de políticos ambiciosos en busca de poder para que todo siga igual aunque con otros actores mismos que como suele suceder, resultarían más dañinos que la enfermedad tricolor.
SUCEDE QUE
En Chiapas un grupo de naturales rechazaron la presencia del ejecutivo federal. Escenas multiplicadas y difíciles de creer no aptas para los nostálgicos del México romántico y de los tiempos que se fueron expulsados por la realidad. A poca distancia del lugar otra comunidad indignada se enfrentó a un comando policiaco que tenía la misión de resguardar la seguridad del distinguido visitante, entre otras tareas. Varios agentes fueron retenidos por el poder popular y para su liberación fue necesario negociar al más alto nivel.
¿Alguien duda que el presidente Peña empieza a sufrir la soledad  y el destierro político?.
Y hasta la próxima.