Clemente Castro González
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Llama a la reflexión el hecho de que, en su momento, 89 organizaciones hayan manifestado a las autoridades del Instituto Nacional Electoral (INE), su propósito de convertirse en partidos políticos y participar en los comicios del 2027.
Aunque el número es desproporcionado, básicamente son de derecha o izquierda, con sus diversos matices, incluso con influencia religiosa y hasta adoradores del supremacismo blanco, como es el caso del denominado Movimiento Nacional Viva México, cuyo dueño visible es JOSÉ EDUARDO VERÁSTEGUI CÓRDOBA, tamaulipeco, miembro de la ultraderecha, que adora al presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, DONALD TRUMP.
Otro intento de partido es la organización Somos México, liderada por el vividor de la política, GUADALUPE ACOSTA NARANJO, uno de los sepultureros del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
La referencia indica que este proyecto está respaldado por el denominado Frente Cívico Nacional y la Marea Rosa, un par de entes cuestionados por su proclividad de servir a la clase pudiente y a personajes que, en otro tiempo, estuvieron ligados al gobierno o fueron parte de éste para hacer “negocio”.
Igual se sabe que el verdadero patrón de ACOSTA NARANJO es ni más ni menos que el exgobernador del PAN, FRANCISCO GARCÍA CABEZA DE VACA.
Recordemos que el panista nombró al “perredista”, jefe de la oficina de la representación del gobierno de Tamaulipas en la Ciudad de México (CDMX), en agosto del 2021.
En la actualidad se ha visto a GUADALUPE, en reuniones con el prófugo de la justicia y militantes de Acción Nacional, de extrema derecha, en restaurantes del vecino país del norte, en donde se encuentra el exmandatario porque sabe que si pone un pie en México será detenido en tanto que tiene orden de aprehensión.
Desde luego que no es otra historia, sino que se trata de una misma banda que, insistimos, se mueven en la política para alcanzar cargos públicos que les permita llevar a cabo actos de corrupción y garantizar la impunidad.
En la búsqueda del “hueso” se cuenta también a la agrupación Construyendo Solidaridad y Paz, dirigida por ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO, alguien que, en el pasado reciente, lideró el malogrado instituto Encuentro Social.
A propósito de “cartuchos quemados” y políticos voraces, tenemos que el ex guía del PRD, salido de la tribu de los llamados “Chuchos”, cuando aún existía el “Sol Azteca”, JESÚS ZAMBRANO GRIJALBA, quiere volver abrir el cajón de la democracia mediante un membrete denominado Nueva Opción Democrática.
Ni más ni menos que el mundo del interés personal y de grupos, incluso de hermandades delictivas que tratan de camuflarse para venderse a los potenciales electores en calidad de alternativas cundo no pasan de ser vividores de la política
Los “liderazgos” en mención y otros, siguen sin entender que cada vez es más difícil engañar al común de los ciudadanos ya que los ubican y su nivel de conciencia y politización va al alza.
A estas alturas, el denominado pueblo entiende que los partidos tradicionales no son confiables. Y por ello optaron por la alternancia y la continuidad al llevar a la presidencia de la República a ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR y a CLAUDIA SHEINBAUM PARDO.
Coincidimos con otras voces en el sentido de que sería menos confuso y más práctico, a la par que se generan ahorros, reducir el número de partidos que participan en los comicios en México.
De hecho, hay quienes proponen que sean dos los institutos políticos con registro y que se otorguen mayores facilidades a las candidaturas independientes y ciudadanas.
En la actualidad contamos con seis partidos que operan a nivel nacional y, en la lógica, en los comicios presidenciales pasados, tendrían que haberse presentado igual número de candidaturas, pero como se documenta, únicamente se inscribieron tres contendientes (dos mujeres y un hombre).
¿Por qué no se presentaron seis candidaturas, si se trata de partidos con presencia a nivel nacional; con estructura organizacional; prerrogativas de ley y documentos básicos diferentes?
Es evidente que estamos ante una salida práctica de los partidos, en la coyuntura electoral, que sacrifican “principios e ideología” e incluso la voluntad de sus seguidores con el objetivo de alcanzar cargos de representación popular.
Quizá sea bien visto que Morena y el PT establezcan alianzas pese a que uno es el que tiene peso específico y el otro anda a las pegadas y se deja utilizar a conveniencia. Guardadas las proporciones igual sucede con el PVEM.
Al tratarse de una unión ganadora, así sea en la circunstancia, nadie podría decir que no hubo utilidad. Sin embargo, luego de la repartición de espacios empiezan las decisiones y reacomodos que pueden incluso afectar a los ciudadanos que avalaron la coalición.
Y si esto sucede aún con el triunfo, a los perdedores les queda echar culpas y tratar de deslindarse de la malograda alianza, caso del PAN y el PRI.
Peor sucede con el Movimiento Ciudadano (MC), que aún y cuando fue solo a la contienda por la jefatura del ejecutivo federal, solo sirvió para llevarse adeptos, sobre todo de afines a la derecha, que se hartaron del prianismo y pensaron que el partido en mención era una buena alternativa.
Lo que sucedió es que entre la derecha se quitaron votos y facilitaron el camino a la vertiente de izquierda (al menos en el caso del PT no así del Verde), liderada por Morena.
¿De qué tendencia es el PVEM y el MC? El primero es de derecha o izquierda cuando así le conviene y el segundo explota su indeterminación, por lo menos en lo mediático, aunque, a juzgar por las evidencias, se alinea a la derecha (las gubernaturas de Nuevo León y de Jalisco) son ilustrativas.
Cierto que la ley incluye lo de las alianzas electorales y ello, aunque puede ser algo positivo para los coaligados, no necesariamente es en favor de los electores debido a la confusión que se genera.
Y no menos importante es que las y los candidatos lleguen por determinado partido, de los que integran una alianza, y luego, una vez que obtienen el cargo, por ejemplo, en los congresos locales y en el de la unión, se cambian de partido.
De modo que es buen tiempo para generar las condiciones a fin de tener partidos fuertes, en cuanto a la organización y definición ideológica. Confiamos en que la reforma electoral que ya está en manos de los diputados federales.
De entrada, tendrán que definir por qué segmento de la sociedad toman parte en la lucha por obtener o conservar el poder.
Los meses por venir serán fundamentales en cuanto a las definiciones. Por lo pronto el Verde y PT están a prueba ya que están en contra de la reforma electoral propuesta por la jefa del ejecutivo federal, CALUDIA SHEINBAUM PARDO, la cual incluye reducir los legisladores plurinominales y las reglas para su elección, así como el financiamiento de partidos políticos, entre otros temas.
AL CIERRE
La visita de la presidenta a tres municipios tamaulipecos, el pasado fin de semana, forma parte de su agenda de trabajo que lleva a cabo por entidades de la república, pero también refleja la deferencia que tiene por Tamaulipas y la cercanía existente con el gobernador, AMÉRICO VILLARREAL ANAYA.
Ello se refleja en el mensaje de la mandataria y en las acciones que dan cuenta de inversiones en miles de millones de pesos para carreteras, infraestructura pluvial, de salud, construcción de vivienda, vías férreas y entrega de beneficios de programas sociales.
Debe subrayarse que con AMÉRICO al frente del estado, la relación con el gobierno de la República se modificó radicalmente, en la administración del presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR y continuo así, ahora en el mandato de SHEINBAUN PARDO.
Recordemos que el gobierno panista del sexenio anterior distanció a Tamaulipas de la federación, por motivos político-partidistas, que solo trajeron confrontación y, a la postre, que los ciudadanos repudiaran el llamado “cabecismo”.







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