Agencias
Washington.- El Presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que reduciría hasta 809 mil 300 hectáreas el tamaño de dos áreas federales protegidas en Utah, el mayor recorte de ese tipo en la historia de Estados Unidos.
La Administración dijo que reduciría el Monumento Nacional Bears Ears, una extensa región de cañones de roca roja, y cortaría otra área, Grand Staircase-Escalante, a aproximadamente la mitad de su tamaño actual.
La medida, una reversión de las protecciones puestas en práctica por sus predecesores demócratas, se produce a medida que la Administración impulsa menos restricciones y más inversión económica en tierras públicas.
Se espera que la decisión de reducir Bears Ears desencadene una batalla legal que podría alterar el curso de la conservación de la tierra estadounidense, posiblemente abriendo millones de hectáreas públicas protegidas para la extracción de petróleo y gas, la minería, la tala y otras actividades comerciales.
«Algunas personas piensan que los recursos naturales deben ser controlados por un pequeño puñado de burócratas muy distantes ubicados en Washington», dijo Trump, hablando en el Capitolio Estatal de Utah. «Y adivinen qué: están equivocados».
«Juntos», continuó, «anunciaremos un nuevo y brillante futuro de maravilla y riqueza».
El Presidente Barack Obama designó Bears Ears en 2016, y el Presidente Bill Clinton reservó Grand Staircase-Escalante en 1996. En ambos casos, los políticos de Utah dijeron que las acciones eran abusos ilegales de una ley centenaria llamada Acta de Antigüedades.
Grupos ecologistas y algunas tribus nativas dicen que la medida de Trump destruirá el patrimonio nacional y amenazará a unos 100 mil sitios de importancia arqueológica escondidos en los paisajes desérticos.
Los legisladores conservadores sostienen que la medida es la respuesta adecuada a décadas de abuso de poder federal.
El anuncio provocó protestas inmediatas de los opositores de Trump.
«¿Qué sigue, Presidente Trump, el Gran Cañón?», dijo Rhea Suh, presidente del Consejo de Defensa de Recursos Naturales.
En abril, Trump ordenó al secretario del Interior, Ryan Zinke, que revisara 27 monumentos nacionales creados desde 1996, algo que dijo que acabaría con otro uso atroz del poder del Gobierno.
En agosto, Zinke entregó un informe al Presidente sugiriendo que cambie los límites de seis de esos monumentos.
El lunes por la mañana, cientos de personas se reunieron afuera del Capitolio con sombreros de vaquero para protestar por la decisión de Trump.
Helaman Thor Hale y Andrea Hale, ambos nativos americanos, llevaron a sus tres hijos a la protesta.
«Es un trauma histórico que ha sufrido nuestra gente una y otra vez», dijo. «Les estamos mostrando a nuestros hijos que este es el mundo real. Y no es agradable».
En tanto, otro grupo aplaudió la decisión de Trump y le agradeció escuchar a las voces locales.
La decisión es una victoria para legisladores republicanos, compañías de combustibles fósiles y otros que han argumentado que las designaciones de monumentos son apropiaciones de tierras federales que limitan los ingresos y reprimen el control local.
En tanto, es un golpe para grupos ecologistas y cinco naciones indias que han luchado durante generaciones para proteger la región de Bears Ears.
La Nación Navajo se ha comprometido a desafiar la decisión en la corte, junto con otras tribus y grupos de conservación y de la industria al aire libre.
«Defenderemos y lucharemos hasta el final», dijo Russell Begaye, presidente de la Nación Navajo, y agregó que el gobierno de los Estados Unidos ya había tomado millones de acres de la tierra de su pueblo.
«Hemos sufrido suficiente», dijo.





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