Clemente Castro González
Cd. Victoria, Tamaulipas.-En la época actual, es común que gobernantes de una entidad, una vez que concluyen su sexenio, continúen su trayectoria política al aspirar a puestos de elección popular o hagan amarres para hacerse de encomiendas partidistas.
La condición para ello es no cargar con acusaciones graves por ilícitos cometidos en el desempeño de su función o estar inmersos en conflictos con grupos de poder, que tengan peso específico.
Algo que se documenta en éste tiempo, es que no pocos ex mandatarios cayeron de la gracia del sistema y en lugar de tener acomodo en la vida pública o partidista, están en la cárcel o andan prófugos de la “justicia”.
El caso de Tamaulipas es por demás ilustrativo, en tanto que de los cuatro últimos mandatarios que ha tenido la entidad dos están presos (TOMÁS YARRINGTON RUVALCABA y EUGENIO HERNÁNDEZ FLORES), uno sigue dando de que hablar desde su curul en el senado (MANUEL CAVAZOS LERMA) y el otro se maneja con pies de plomo para no tener mayores problemas aunque, dada su influencia en el priismo estatal y las relaciones que pudo tejer en el ámbito federal, no es descabellado pensar que se encuentra en espera de alguna oportunidad para sacar la cabeza. Por supuesto que nos referimos a EGIDIO TORRE CANTÚ.
Recordemos que los males de TOMÁS, detenido en Italia por una serie de ilícitos de que se le acusa en los Estados Unidos, empezaron cuando se aventó la puntada de que, al dejar la gubernatura podría brincar a ser candidato a la presidencia de la República.
De hecho fue precandidato pero, como se sabe, no alcanzó la meta trazada y de ahí para adelante vinieron las consecuencias, pese a que siguió manejando un núcleo influyente de amigos en la entidad, cuya base es el municipio de Matamoros.
En cuanto a EUGENIO, se pensó que le iba ir muy bien, dada la recuperación de la presidencia por parte del su instituto y la llegada a “Los Pinos” de su amigo, ENRIQUE PEÑA NIETO.
Más porque el tamaulipeco, según los que saben de éstos asuntos, habría invertido cantidades millonarias para que el mexiquense afianzara su precampaña y campaña.
Y en efecto, a HERNÁNDEZ FLORES no le fue del todo mal, en tanto pudo obtener delegaciones federales para sus amigos y familiares.
Para muestras ahí se tiene que AURELIANO SALINAS PEÑA y JUAN MANZUR ARZOLA, sus cuñados, despachan en la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y el Instituto de Seguridad y Servicio Social para los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
Ni que decir de sus amigos, ROBERTO HERNÁNDEZ BÁEZ, “El Bobi”, mismo que es delegado de el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y ROBERTO DANWIN MARROQUÍN, quien esta a cargo del Fondo Nacional para Vivienda de los Trabajadores (INFONAVIT), en el estado.
La verdad es que EUGENIO estaba destinado para ascender en presente sexenio federal pero su antecesor hizo lo posible, al menos al principio, por bloquearlo.
De entrada lo veto TORRE CANTÚ para que no ocupara la presidencia de la Comisión de Justicia Partidista del PRI, cuando recién llegó a dirigir el tricolor, HUMBERTO MOREIRA VALDEZ.
Lo que se comenta es que GEÑO estaba amarrado pero, en una visita de MOREIRA a Tamaulipas, se reunió con el entonces jefe del ejecutivo estatal, el cual le habría advertido que suspendería el apoyo en efectivo para el Revolucionario Institucional, si se concretaba lo del cargo para el ex gobernador.
Se supone que desde la administración estatal se entregaba a nivel central al partido, cuatro millones de pesos al mes.
En esa maniobra también quedó fuera el ex presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local y ex líder del PRI estatal, RICARDO GAMUNDI ROSAS, alguien que se le mencionaba para arribar a la subsecretaría de elecciones en el comité ejecutivo nacional priista.
A propósito del tricolor y éste tipo de temas, en los que algunos la libran y otros se quedan en el intento, tenemos que al ex gobernador del vecino estado de Coahuila, RUBÉN MOREIRA VALDEZ, le acaban de dar la Secretaría de Acción Electoral del PRI, puesto que es relevante dada la contienda para el relevo presidencial, la renovación del Congreso de la Unión y otros cargos que estarán en disputa en el 2018.
De regreso con los tamaulipecos nos encontramos con que el senador, CAVAZOS LERMA, se aventó una pieza retórica, de esas que se gasta dicho personaje, para defender, la Ley de Seguridad Interna, aprobada por las cámaras.
Fiel a su simbolismo, presentó 12 precisiones a igual número de argumentos reiterados, en la cámara alta.
Que la Ley no es la panacea; que no se militariza el país; que no se trata de subordinación de la autoridad civil a la militar: que la trasparencia y rendición de cuentas no se toca y cosas por el estilo.
Lo cierto es que, “El chaparrito bailarían”, mote que le endilgo la periodista ISABEL ARVIDE, continúa siendo referente en cuanto a los asuntos delicados que maneja el PRI.
Diríamos que CAVAZOS, es un militante de la vieja guardia al que le guardan respeto sus compañeros y mantiene cercanas relaciones con el ex presidente, CARLOS SALINAS DE GORTARI.





Discussion about this post