Por José Gregorio Aguilar
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Los matrimonios igualitarios, igual que la pérdida de valores son fenómenos sociales que están afectando mucho a las familias, consideró el Obispo de la Diócesis de Victoria, Antonio González Sánchez.
“Definitivamente así es, la promoción de los llamados matrimonios igualitarios, parejas que no son matrimonios pero sí es una de las cosas o de los fenómenos sociales que más están afectando a la familia”.
Aunque se dijo respetuoso de los derechos humanos de todas las personas, independientemente de su condición o preferencia sexual, González Sánchez aclaró que el hecho de no reconocer esas uniones no significa que sea discriminatorio, simplemente a esa unión no se le puede llamar matrimonio.
“Desde que el mundo es mundo, el matrimonio siempre ha sido entre un hombre y una mujer, el matrimonio es una institución sólida y no tenemos derecho a atentar contra ella”, argumentó.
Para el representante de la iglesia católica actualmente la familia ha dejado de ser esa escuela en donde se cimentaban los valores a los hijos, pero debe volver a ser el espacio propicio en donde se fomente el amor y se aprenda a amar al prójimo.
“La familia es uno de los valores que ha perdido más importancia o valor, valga la redundancia, la familia debe de ser una escuela de amor porque ahí es donde deben aprender a amar a los demás, pero eso se ha perdido sobre todo entre los jóvenes”, reiteró el Obispo Antonio González Sánchez.
Asimismo estimó que la crisis en la que se encuentra la familia como célula de la sociedad también tiene su origen en el poco interés que las nuevas generaciones de jóvenes demuestran para contraer nupcias, debido quizá a que lo que menos quieren es asumir responsabilidades.
Agregó que en la actualidad los jóvenes no quieren comprometerse ni por la iglesia ni por lo civil, no se quieren casar porque simplemente no quieren asumir una corresponsabilidad.
Desde su punto de vista, el valor que debería tener la familia es el principal valor de la sociedad, “como nos lo enseñaron en la escuela, es la célula de la sociedad, lo que aprendimos en la iglesia es la célula de la iglesia, pero está muy devaluado el valor familiar”.






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