Por Pegaso
Reynosa, Tamaulipas.- Sentado en mi mullido cumulonimbus repasaba mentalmente la frase que dijo El Chicharito Hernández antes de jugar contra Alemania.
«¡Imaginemos cosas chingonas, carajo!»
Lo dijo en entrevista con el cronista deportivo David Faitelson, y poco tiempo después se hizo viral por el énfasis que el delantero de la Selección Mexicana le puso a su comentario.
El entrevistador le decía que México no tiene el nivel para aspirar a ser campeón del mundo y el jugador le pedía que les diera el beneficio de la duda por esta vez. (Nota de la Redacción: Por cierto, ¿ya saben que al hermano gay de El Chicharito le dicen El Ejotito?)
En vista de que la frase inmortal representa un parteaguas en la historia contemporánea de México, pediré que la esculpan con letras de oro en el estrado principal del Congreso de la Unión y que la incluyan en la próxima edición de los libros de texto gratuitos desde primero de primaria hasta tercero de secundaria.
Fue un aforismo chingón, un enunciado épico, una máxima máxima, un adagio rocambolesco, un soberbio proverbio el que se aventó El Chícharo en cobertura mundial y en horario estelar.
«¡Imaginemos cosas chingonas, carajo!», quedará indeleblemente grabada en el inconsciente colectivo del mexicano, puesto que su aplicación rebasa los límites del futbol.
Cierto. La selección nacional pasó sobre Alemania y trapeó a los coreanos, pero falta aún mucho trecho para llegar a las finales y mucho más para alcanzar el primer campeonato mundial de futbol.
Suena difícil, casi casi, imposible, pero hagamos lo que dice El Chicharito y pensemos que sí se puede.
¿Se imaginan que México gane el Mundial? El acabose. Entonces sí ganaría la elección el candidato del PRI, Pepe Meade y El Peje se iría a La Chingada, su hacienda que tiene en Tabasco.
Aguantaríamos sin chistar una megadevaluación, un incremento del 1,000% a las tarifas de la luz, cinco gasolinazos, tres temblores de 9 grados Richter y la explosión del Popocatépetl, porque todas las desgracias habidas y por haber nos harán lo que el viento a Juárez teniendo en nuestras manos la Copa del Mundo.
Apliquemos el consejo de El Chicharito también en otros aspectos de nuestra vida cotidiana.
Imaginemos que podemos dejar de chupar todos los fines de semana, imaginemos que podemos dejar de engullir los ricos taquitos de barbacoa o de bistec con mucho chile, que podemos dejar de comprar piratería, que podemos hablar sin decir palabras altisonantes, que podemos dejar a un lado la transa y el valemadrismo, que podemos ser amables con los demás, que podemos dejar de mentarle la madre al conductor del auto que va adelante… Imaginemos cosas chingonas. Imaginemos que podemos ser mejores personas y mejores ciudadanos.
Y la frase estilo Pegaso dice así: «Cuán rápido pusiste en evidencia el metal dúctil y maleable de color rojizo, de número atómico 29 y masa atómica 63.54, cuyo símbolo químico es Cu.(Qué pronto enseñaste el cobre).





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