Por Pegaso
Reynosa, Tamaulipas.- Después de mi vuelo vespertino por el nuboso y húmedo cielo de Reynosa me puse a reflexionar sobre la orientación que ha tomado la nueva política del nazi loco que gobierna en el vecino país del norte llamada «Cero Tolerancia».
E inmediatamente vinieron a mi mente las escenas que he visto en libros y documentales, donde los alemanes bajo el mando de Hitler hacían mil y una travesuras, como mantener en enormes jaulas en campos de concentración a los judíos que les caían gordo, dejarlos sin comer por varios días, hacerles cosquillas en las plantas de los pies y sacarles la lengua.
El holocausto provocado por el odio, el racismo y la segregación, decantó en millones de personas muertas, antes de que los aliados llegaran a partirle la progenitora en gajos al sicópata.
Lo he dicho en varias ocasiones, por ejemplo, en la columna del 10 de abril del 2017 que titulé «Armaggedon»: El Trompas será el hombre que apriete el botón del fin del mundo.
Al menos su perfil así lo sugiere. Y a punto estuvo de hacerlo cuando amenazaba con bombardear a Corea del Norte, aunque ahora anda muy manito con el ridículo dictadorzuelo, ojos de rendija Kim Jong-un.
Hace apenas unas semanas se implementó en Estados Unidos, de manera más agresiva, la política de «Cero Tolerancia», y a lo largo de la frontera con México, el Gobierno de El Trompas creó una serie de campos de concentración, donde metían a los migrantes indocumentados con sus hijos.
Las «perreras» rebosaban de personas, así que a los genios de Washington se les ocurrió que sería buena idea separar a los padres de los hijos mientras se realizaba el trámite de repatriación.
A muchos, como a un servilleta, el hecho también les trajo recuerdos de la Alemania Nazi, cuando la policía militar llamada Gestapo buscaba judíos y miembros de otras razas inferiores para llevarlos a los campos de concentración, donde muchos terminaban en la fosa común o convertidos en jabón.
Mientras la comunidad internacional elevaba sus voces para que El Trompas moderara sus ímpetus de novillero, éste nada más se volteaba y decía que nada ni nadie lo haría cambiar de opinión.
Sin embargo, las lágrimas de los niños separados de los padres lograron a conmover al mundo.
Y quieras que no, El Trompas tuvo que doblar las manitas para firmar un decreto con el que se cancela la orden de separar a los padres migrantes de sus hijos.
¿Qué hubiera pasado si la reacción mundial no hubiese sido de indignación?
Pues sería como darle la razón al loco. Dentro de poco no sólo tendríamos más campos de concentración, sino que la misma policía, a manera de la Gestapo, andaría buscando por todos lados indocumentados para llevarlos a los sitios de hacinación y convertirlos en jabón del Tío Nacho.
Entonces sí, se cumpliría lo que ya habíamos dicho en anteriores colaboraciones: La creación en los Estados Unidos del Cuarto Reich.
A pesar de todo, la persecución de indocumentados sigue en territorio gringo, siguen las jaulas y sigue la hacinación de personas.
La amenaza no ha terminado.
Quédense con el refrán estilo Pegaso: «Ante la posibilidad de que resulten ser frutos suculentos de la especie Pyrus communis o frutos pomáceos de la especie Malus doméstica». (Por si son peras o manzanas).






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