Por Pegaso
Reynosa, Tamaulipas.- ¡Aficionades que viven la intensidad del futboleeeee!
Así empieza sus narraciones el veterano comentarista deportivo Enrique Bermúdez De la Serna, alias «el Perro Bermúdez».
Viendo yo los noticiarios de la tarde notaba que la mayor parte de ellos, el 99.9999% tenían un espacio dedicado a la grandiosa hazaña del equipo mexicano al vencer a la selección de Alemania por un gol a cero.
En las crónicas que escuché se mencionaba el hecho como algo histórico para el país, más sublime que la victoria de los indios zacapoaxtlas sobre los invasores franceses en la batalla de Puebla y más épico que los niños héroes aventándose desde el Castillo de Chapultepec envueltos en la bandera (Nota de la Redacción: Pegaso, no seas ignorante, no fueron todos, sólo uno: Vicente Fernández).
¿Que cómo se vivió ese momento? En las gradas del estadio los aficionados mexicanos lloraban, se jalaban los pelos, pateaban y se revolcaban en el piso.
Nadie daba crédito a lo que veía.
En millones de hogares, los fanatizados padres de familia se mordían las uñas y hacían changuitos para que en los últimos minutos no anotaran los alemanes.
En los micrófonos, los narradores de las televisoras se desgañitaban gritando y alabando el nombre de «El Chucky» como si ya se hubiera ganado la copa del mundo.
Uno de ellos decía, en el paroxismo de la emoción: «¡No lo puedo creer! ¡México le partió la madre a Alemania!»
La euforia ha durado ya dos días. Ojalá que los seleccionados no se confíen porque le ganaron al campeón del mundo y vean a los otros rivales como a los conejos, chiquitos y orejones.
Y mientras los mexicanos seguimos celebrando, ¿qué creen? Muy por debajito de la mesa se dio a conocer que el Gobierno de Enrique Peña Nieto concesionó o está por concesionar 295 cuencas acuíferas del país, lo que significa que el agua que bebemos, con la que nos bañamos, con la que se riegan los cultivos, ya no nos pertenece a todos, sino a un puñado de empresas.
Así funcionan las cortinas de humo, las cajas chinas.
Mientras el pueblo está absorbido por un tema, en este caso, el futbol, el Gobierno aprovecha para zorrajarle un duro y artero golpe.
Pero como estamos idiotizados por el gol de «El Chucky», nos vale madres. Ya después veremos cómo le hacemos.
Y si aguantamos la privatización del agua, ¿a poco no podemos aguantar un fraude electoral?
Es más, incluso podemos soportar el refrán estilo Pegaso que dice así: «Bajo condiciones cálidas, incluso no llega a percibirse». (En caliente, ni se siente).





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