Por Agencias
Ciudad de México.- El virtual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y su oponente priista en las elecciones del pasado 1 de julio, José Antonio Meade, sellaron una reconciliación política por el bien del país.
En un video de 1:29 minutos, difundido en redes sociales, el tabasqueño sostuvo que invitó a Meade a desayunar a su casa “porque nobleza obliga”.
“José Antonio Meade, el primero de julio, fue de los primeros que me habló para reconocer que habíamos triunfado y desearme que nos fuera bien, porque de esta manera le va a ir bien al país”, señala López Obrador, sentado en un sillón junto al exsecretario de Hacienda y Crédito Público.
Meade, abundó, es “una persona decente, buena, honorable”.
Ese es su punto de vista sobre el exfuncionario, dijo, y agregó: “Además tenemos los mexicanos que unirnos todos. Hay que reconciliarnos. Hay que unirnos para sacar adelante a nuestro querido México y llevar a cabo la cuarta transformación de la República”.
El excanciller agradeció la invitación a casa del virtual presidente electo y le reiteró las palabras expresadas el 1 de julio: “Desearle la mejor de las suertes, sabiendo que en su éxito está el éxito del país. Seguro que le irá muy bien. Muchas gracias”, expresó.
MÁS TARDE, EL TUMULTO
Más tarde, alrededor de las 11 horas, López Obrador arribó a sus oficinas de la colonia Roma y se armó la rebatiña.
Un nutrido grupo de representantes de los medios de comunicación abordó al tabasqueño para preguntarle sobre el desayuno que ofreció en su casa a José Antonio Meade, excandidato presidencial del PRI.
Eran las 11:04 horas cuando llegó a la colonia Roma, a la casa de transición, en su Jetta blanco. Entre gritos y empujones, reporteros, fotógrafos y camarógrafos comenzaron a lanzarle preguntas:
–¿Le ofreciste el Banco de México? –cuestionó una reportera.
–No, no puedo. ¡Mira cómo me tienen! ¡Mira cómo me tienen! –respondió el exjefe de gobierno, dirigiéndose al conductor de su auto.
“Ahorita los voy a atender. No, no se puede. Además, lo que ya dije”… Y se interrumpió la comunicación por el paso de un helicóptero. “Tomen bien para que vean cómo me tienen”, lanzó a las cámaras.
–¿Cuándo nos va a atender? –preguntó otro reportero.
–¡Más adelante! – fue la respuesta del virtual presidente electo.
–¿Cuándo? –insistió aquel.
–Mañana o pasado mañana. Hoy ya, con lo que está en el video, es más que suficiente.
Una señora que logró colarse entre la prensa le dijo: “Atienda temas como el mío. ¡Se llevaron a toda la Unidad Antisecuestros! Por favor, ayúdenos”.
Y siguió: “Discúlpeme licenciado, no me dejan salir”.
López Obrador pidió: “Déjenla salir”. Y la señora suplicó: “No me olvide, licenciado, por favor”. López Obrador le prometió: “Ahorita te atienden”.
Después, con el tráfico interrumpido en la calle Chihuahua, parafraseó entre carcajadas al padre del psicoanálisis Sigmund Freud: “Uno es rehén de lo que dice y dueño de su silencio”.
Después pidió a la prensa: “Amor y paz”, ante la insistencia de los reporteros sobre el encuentro con Meade, o si su gobierno será neoliberal o si la dirección de comunicación social serán las redes sociales.
“¿Qué quieren más? Acabo de desayunar y acabo de subir un video. ¿Todavía más?”, apuntó.
–¿Se incorpora Meade a su gobierno? –volvieron a preguntarle.
–No hay nada secreto, todo es público y ya lo di a conocer. ¡Ustedes quieren todo! ¡Ya! Poco a poco. Ya se dieron los hechos. No hay nada que esconder. Ya no voy a tratar el tema. No voy a caer en provocaciones, amor y paz –agregó.
Como la calle seguía bloqueada, preguntó: “¿Me van a dejar pasar?”. Y se acabó el borlote. (Rosalía Vergara/apro).







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