Max Ávila
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Unos días más y estaremos enfrentando lo más difícil de la pandemia.
Hasta ahora las medidas adoptadas son como un ensayo, tolerables hasta cierto punto, excepto cuando algunas autoridades pretenden utilizar las circunstancias para imponer miedo, sin lograrlo por supuesto, considerando que los mexicas poco a poco comprenden la magnitud de la crisis.
Y la viven y sufren a partir del bolsillo y el riesgo de su existencia personal y familiar.
Falta lo peor, pero el virus se topará con una sociedad fuerte para resistir y superar el mal.
Nada que ver con los augurios catastróficos de quienes mal informan, no solo para saciar sus instintos discriminatorios y racistas, sino para obtener provecho político. Son los conservadores tradicionales, fundidos en rara y antinatural alianza con el perredismo que sin escrúpulos, también apuesta a la destrucción de la república.
No les importa la salud pública, por el contrario, bien que participaron de la corrupción que desapareció el sistema sanitario.
Se trata del gran negocio que se les fue de las manos, como otros muchos que originaron enormes riquezas y en la misma proporción, extrema pobreza de las mayorías.
Y ni modo que sea invento.
El asunto es que el futuro inmediato pondrá a prueba la fortaleza de un pueblo acostumbrado a superar las adversidades.
Que no han sido pocas, si partimos de la invasión gachupina que trajo consigo epidemias y desprecio por la vida humana que facilitó el saqueo.
Incluso con la participación de la iglesia que a nombre de la fe católica, sacrificó en la hoguera a inocentes que no se explicaban de qué parte estaba Dios, o dónde se encontraba, mientras ellos eran presa de las llamas.
Es el mismo clero que ahora combate a las instituciones y ataca al primer presidente electo por auténtico voto popular.
Eso les duele, saben que cuenta con el apoyo mayoritario. Por lo tanto, será imposible lograr su renuncia por más encuestas que inventen, y menos cuando AMLO ha forjado su carácter durante muchos años de combatir a un sistema contaminado por la inmoralidad política y administrativa.
Andrés Manuel no es de los que se rinden…debían saberlo quienes creen que México sigue siendo de su propiedad.
Los neo porfiristas están enojados por la pérdida de privilegios, pero también porque les fueron arrancadas las máscaras que cubrían su hipocresía.
No perdonan haber caído por la coladera de los desperdicios y que los mexicas los ubiquen en la exacta dimensión de su pobreza humana.
Están desesperados porque no pueden (ni podrán), con el adversario. Y es que los reaccionarios pelean por intereses y el gobierno de la Transformación por valores.
La diferencia es abismal.
De ahí la frase de Juárez, recordada de vez en cuando por AMLO, en sentido de que “la victoria de los conservadores es moralmente imposible”.
De manera que la invasión gachupina significó trescientos años de saqueo y explotación, hasta que un modesto pero inteligente y carismático cura de pueblo, al lado de valientes soldados, que aun cuando estaban al servicio de la monarquía, tomaron conciencia de que había llegado el momento de la liberación.
Hay que recordarlo siempre.
Sin embargo, fueron necesarias la Reforma Juarista y la Revolución de 1910 para sentar las bases de una república moderna. No sin antes ver pisoteada su soberanía por el imperialismo gringo y francés.
Aunque sirvió para que México fortaleciera su dignidad.
Por ello no extraña que en los tiempos presentes, algunos jefes de estado reconozcan que el modelo social adoptado en nuestro país, sintetizado en: “por el bien de todos, primero los pobres”, es el correcto para lograr progreso y desarrollo, en un clima de paz y entendimiento, y no por la fuerza.
Lo cual debieran agradecer los capitalistas que regatean el apoyo a sus empleados en estos días de crisis.
Desde luego que ello es contrario a la mentalidad explotadora y corrupta del conservadorismo, cuya religión es el sometimiento total a los intereses de unos cuantos.
Y esos “cuantos”, ya sabemos quiénes son.
Y deje, que la clase patronal no se cansa de sangrar al país.
Ya sabéis que en lugar de solidaridad, pretenden que la nación se endeude más o se cancelen proyectos prioritarios, tan solo para salvar su economía personal.
Así los acostumbró el neoliberalismo, nada más que esto ya cambió y AMLO va por más.
Nadie lo detendrá, salvo que suceda algo extraordinario que dañe su integridad física.
¡ÁNIMO, SALDREMOS ADELANTE!
Quedamos en que la parte más crítica de la pandemia se topará con una sociedad fortalecida y con alto espíritu vencedor.
Además de receptora del optimismo de las autoridades, convencidas de que están haciendo lo mejor para salir cuanto antes del problema.
Indudable que en lo económico todos hemos sido afectados. En este sentido y referido a las mayorías, preferible será conservar la salud personal y familiar, que tiempo habrá para reponer lo material, porque nada es para siempre.
Digo, considerando que la abundancia no aplica precisamente para los pobres que de alguna forma, siguen siendo apoyados por el supremo gobierno.
Ya sabéis de los créditos a pequeños empresarios, ahora extendidos a la clase media. Y desde luego los programas de ayuda personal a diversos sectores, ya institucionalizados, a pesar de la oposición panista y perredista.
¿Cómo quieren los dueños del capital, la suspensión de proyectos de alto impacto social y económico, tan solo para que los recursos respectivos sean desviados hacia sus empresas?.
Solo concebible en mentes afiebradas por la ambición y el agandalle.
Por otra parte, es lamentable que los medios de comunicación y sus “analistas”, (con honrosas excepciones), persistan en abrumar con información negativa, y en algunos casos, hasta inventada, lo que obviamente va en deterioro de la credibilidad que implica carencia de ética y profesionalismo.
Tampoco les interesa el prestigio social o personal, acostumbrados como estaban de vivir a costa del dinero público.
En este sentido establecen diferencias y crean odios de ida y vuelta, que los podría llevar a la autodestrucción.
Ojo, que transcurrido todo esto, México podría ser testigo del nacimiento de una nueva manera de informar. Sea más objetiva, humana, solidaria y realista.
De hecho los grandes medios y “los sacerdotes” de la comunicación, están en proceso de extinción por la sencilla razón que dejaron de ser creíbles y sobre todo, confiables…si es que alguna vez lo fueron.
Son tiempos de Transformación y solo lo ignoran los obnubilados por “el chayote” de la ignominia, u lo que es lo mismo, enajenados por el sonar de las monedas…porque es nada más con monedas.
¡Ay güey!.
SUCEDE QUE
Salvo Américo Villarreal Anaya, el resto de los pretensos a candidatos a la gubernatura por MORENA, han suspendido acciones que los identifiquen con los tamaulipecos.
Hay varias versiones. La más difundida es que AMLO ya decidió al respecto, imponiéndose de nueva cuenta su relación sentimental con el pasado, es decir, la presunta amistad con el ex gobernador AVG.
Si así fuera, no sabemos con qué partido ganaría el senador, cuando MORENA solo aparece en el obituario de lo imposible.
“Américo va”, dicen, por ello el delegado de la dependencia federal más importante, decidió colocar trampas en todo lugar que su experiencia política recomienda, aunque por lo pronto “quedaría pando” con una diputación federal, “aunque sea pluri”, tampoco es cosa de ponerse moños.
Y hasta la próxima.







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