Por Antonio Arratia Tirado
Tula, Tamaulipas.- Sabe lo que es “torear” el hambre y la pobreza. De 15 hermanos, cinco murieron a tierna edad por las condiciones adversas a las que se enfrentan los que nada tienen.
Por eso, porque “vengo desde abajo”, a Simón Villasana Maldonado (alias El Robavacas de la Sierra) le duelen las acciones de funcionarios corruptos que se quedan con recursos que vienen de programas oficiales.
“Me duele el pueblo”, dice el hombre nacido el 16 febrero de 1977 en el ejido Francisco Villa (El Xichú), quien goza de simpatías y tiene los tamaños para encabezar un movimiento que lo coloque como presidente municipal.
-Es usted muy joven -le comenta el reportero.
-No se crea. Ya estoy todo “blanco” (canas).
Se ha forjado a golpe de yunque por los caminos de la vida que lo llevaron a Nuevo León a trabajar como albañil, hasta escalar como cantante y productor de cine.
Enraizado a esta tierra como los huizaches, después de varios años volvió a establecerse en la región en que dejó el ombligo. Quiere ser profeta en su tierra.
De niño, allá en el ejido, no pudo terminar la primaria. A los ocho años empezó a ayudarle a su padre en las tareas del campo. De adulto cursó la secundaria… y preparándose.
“Salí muy joven por la situación que viven los ejidos, la escasez de empleo, la falta de oportunidades. Me fui a trabajar y regresaba cada dos o tres meses”, reitera.
Primero a las pizcas de algodón en la frontera, después a la capital regia como albañil y supervisor de obra, “sin estudio y solamente con mi conocimiento”.
A diferencia de otros tultecos que buscan cruzar “pa’l otro lado”, Simón buscó nuevos horizontes en México.
ASI NACIO EL APODO DE “ROBAVACAS”
Preguntarle por qué le dicen “El Robavacas de la Sierra” es obligado. Es el nombre de batalla que él mismo seleccionó para su grupo musical y empresa cinematográfica.
No se inhibe al contestar. No le molesta. Sabe que es la identificación que la comunidad le ha dado. Seguirá con el apodo.
Lo platica:
-Nació (el apodo) en el 2001 cuando trabajaba en Monterrey en la construcción. Era ayudante de un mayordomo que no me conocía por mi nombre, y me mandó que le fuera a traer una cinta y niveles a la bodega. Fui pero me quería encargar otras cosas y me hablaba pero no volteaba porque no escuchaba mi nombre. Seguí caminando. Luego le gritó a un compañero que estaba cerca y le dice, “háblale a ese”. ¿A cuál?, le contesta, “a ese que va ahí”. Yo traía un sombrero grande, ancho y chamarra vieja, y le grita, ¡a ese robavacas!, y entonces el camarada me dice “he robavacas, allá te hablan”. Comenzaron a decirme “El Robavacas” y se me quedó
-¿No le molesta?
-No. Al contrario, después hice un grupo musical, porque me gusta mucho cantar, y le puse EL ROBAVACAS DE LA SIERRA. Luego vino producciones El Robavacas que son mis películas en el cine, y en el registro de derechos viene Simón Villasana El Robavacas de la Sierra.
“La gente me identifica y no me molesta ni nada, al contrario me siento a gusto cuando me hablan”.
¿Cómo se fue relacionando con el medio artístico y cinematográfico?
-Tienes metas y sueños que a veces quieres realizar. Se me invitó en Michoacán a participar como actor en una película, lo cual acepté y fui. Ahí empezó mi carrera. Después me nace hacer mis propias películas, contrato lo que es un director y un camarógrafo.
Voy por la primera pero ¡me la robaron! Le pagué al director pero se llevó los archivos y la puso a nombre de él. Como yo elaboré los guiones le dije: te vas a meter en problemas.
-¿Hay demanda?
No. Así se quedó. Está en el aire, ya hace como cuatro años. No ha salido pero ya no quise meterme en problemas. Después que me sucede eso, compro mis propias cámaras y hago mis propios videos.
Su producción cinematográfica es de siete películas, la principal, la más vista es “Tula Tamaulipas, Tierra sin Ley”, que se refiere a hechos de la vida real que se dieron en esta zona hace varios años, una secuencia de muertes generada por el enfrentamiento de dos familias de la región.
En dos meses, a través de redes, la cinta registró más de un millón de vistas.
NACE EL PROYECTO POLITICO: “SOY UN CAMPESINO”
Villasana no niega sus orígenes, al contrario, se siente orgulloso de haber nacido en esta tierra hostil que forja el carácter de los hombres para enfrentar la vida.
Sus padres nacieron y viven en lo que fue el viejo Xichú tamaulipeco (hay un municipio en Guanajuato). Se dedican a la agricultura de subsistencia.
La verdad es que nunca se ha ido de la comunidad, y eso le da derecho a ejercer aspiraciones políticas. Trae proyecto, quiere hacer algo por “los de abajo” y cree que podría ser a través del partido Morena, con cuyos principios comulga.
“Estoy viendo de acerca la política, pensando en lo que pasa con los recientes alcaldes y las obras inconclusas que dejaron. Lo inmediato es tocar puertas para ver si algún partido me toma en cuenta”, expresa este ensombrerado que no olvida el rancho.
El porqué de sus acciones.
“Quiero servir a mi gente, soy un campesino que vive muy golpeado, muy sufrido por lo que se ve acá en los ranchos. Sabemos que los programas de apoyo se quedan con los líderes, y al que en realidad necesita no lo apoyan.
Quiero trabajar muy cerca de la gente. Si ya vienen los nombres para que se entreguen a las personas ¿por qué llegando a la comunidad se los dan a los que ellos quieren? puros familiares.
-¿Ve mucha corrupción?
-Desgraciadamente veo que hasta los comisariados venden el sello. Sellan programas muy elevados y al ejido no le llega nada.
Otra sospecha de corrupción está en el recarpeteo de calles que hoy hace el ayuntamiento tulteco.
-Solo le echan grava con liga y, cuando vas en la camioneta, patina una llanta y la despega. No sé cuánto presupuesto tengan pero lo están metiendo como si fuera material hidráulico, cuando no es. Hacen muy mal las cosas en el municipio.
No está afiliado a ningún partido político ¿Quiere ser la primera autoridad de Tula?
-Si tuviera la oportunidad, créame que si me gustaría.
¿Qué es lo que haría?
-Cambiar el sistema de la seguridad, lo que es Protección Civil, Tránsito y los burócratas que se están envejeciendo ahí, mover a ese tipo de gente, y ya dependiendo de los proyectos y gestiones que tenga el municipio.
-¿Se le ha acercado algún partido?
-Platiqué con varias personas pero ahorita estoy tratando con Morena como externo. Queremos que nos abran la puerta, que nos den oportunidad de registrarnos.
¿Tiene proyectos?
-Lo que veo de urgencia y merece mucha atención, son los caminos rurales, revestir con material.
AUDITORIA PARA LOS CORRUPTOS
-Si llega al ayuntamiento ¿haría alguna auditoría para los corruptos?
-Eso tiene su jurisdicción. Lo que sí sé es que, si hay trabajos inconclusos, que regresen el dinero o que vengan a terminar las obras. Yo no me quiero meter en eso, ya sería la autoridad la que tome decisiones.
¿Qué pasará si no alcanza la candidatura?
-Pienso seguir, porque me duele lo que veo. Ya lo viví y me duele. Soy campesino, soy tallador, he tallado hasta 14 kilos de ixtle por día. Me duele ver las injusticias que hacen con la gente que lo necesita. Los programas federales y estatales son para los que menos tienen y aquí se trabaja al revés, se lo dan al líder político, al que más tiene. Al que menos tiene solamente lo buscan en tiempos de campaña para volver a prometerle lo mismo.
-¿Comulga con la Cuarta Transformación?
-Sí, porque suponiendo que se me diera la oportunidad, no me gustaría desviar recursos y, si algún corrupto está dentro de mi equipo, no dudaría en suspenderlo del cargo.
Villasana Maldonado esperará los tiempos de Morena, con el que más comulga y, si le dan la oportunidad, se registrará colmo aspirante por el ayuntamiento tulteco.
Acepta y se someterá a la encuesta interna. Si no es el favorecido, continuará en su lucha social.







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