Jorge Bladimir Joch González
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Un político que al hacer públicas sus ideas lo hace sin ambages prefiriendo pagar los costos políticos de la dignidad y no los costos morales de la abyección, tendrá siempre el reconocimiento de la clase política y de la sociedad en general.
Porfirio Muñoz Ledo encaja en ese apartado y por eso recibió un homenaje por sus 70 años de lucha democrática, que inicio de distintas posiciones políticas y de toma de decisiones.
Seguramente la historia de México fuera otra si Porfirio hubiera sido Presidente de la República, pues destacó modernizando estructuras, democratizando relaciones, y como eje central impulsando un Estado Mexicano robusto, pero a la vez participativo.
Fue Secretario de Estado, dirigente partidista, Embajador ante la ONU y ante la Unión Europea, senador y diputado, y en todas las funciones los resultados fueron sobresalientes.
Y de ello dejaron constancia las senadoras Beatriz Paredes Rangel e Ifigenia Navarrete, Diego Valadés, investigador emérito del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, el presidente del INE Lorenzo Córdova, y la ex embajadora de México en Estados Unidos Martha Bárcenas, al hacer uso de la palabra en el homenaje a Porfirio Muñoz Ledo, que ya forma parte importante de la historia de este país.
En su exposición Muñoz Ledo consideró que los acontecimientos políticos y económicos ocurridos en el país a partir de 2018 “han merecido diatribas, elogios, condenas automáticas, sometimientos serviles y en ocasiones prácticas corruptas”.
Reconoció que ha luchado con un vasto entramado de generaciones, cuyos voceros calificados han ofrecido su propia narrativa “de la que solo puedo reivindicar en exclusiva, mis propios errores”.
Mencionó el homenajeado que el movimiento que en 1988 encabezó junto con otros líderes entre ellos Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, fue depositario de un proyecto nacional fundado en la ciencia y la cultura, “porque creemos profundamente que al pueblo hay que educarlo, jamás domesticarlo”.
Porfirio mencionó que todas las instituciones autónomas del Estado hoy consagradas por la Constitución surgieron en ese proceso contemporáneo, dejando constancia de que no han terminado aún de asentarse ni mucho menos equilibrarse, pero ignorarlas o despreciarlas solo muestra la predilección “malsana” por el río revuelto.







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