Por José Gregorio Aguilar
En Victoria, Tamaulipas.- El miedo no siempre entra por la puerta principal, porque en ocasiones llega por teléfono, disfrazado de amenaza, lo que se resume en que hasta diez veces al mes restauranteros locales reciben llamadas que buscan intimidar, exigir dinero, sembrar el pánico.
Pero en la mayoría de los casos el delito no se consuma: Son extorsiones fantasma.
Jesús Arnoldo Gómez González, presidente de CANIRAC Victoria, lo dice abiertamente.
“Sí afecta, pero no ha llegado a una urgencia. Lo importante es que estamos canalizando todo a través de la Mesa de Seguridad y las autoridades han respondido”.
No se trata de cobro de piso, aclara. No hay grupos exigiendo cuotas por operar. Pero el clima de tensión existe. Y frente a eso, la herramienta más poderosa sigue siendo la denuncia.
“La denuncia digital, la presencial… ambas son clave. Invito a todos los compañeros del gremio, estén o no en la cámara, a alzar la voz”.
Mientras los platillos siguen saliendo de la cocina y los comensales disfrutan sin saber lo que ocurre tras bambalinas, los restauranteros de Victoria enfrentan un reto silencioso. Uno que no se ve, pero que sí se siente.







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