Felipe Martínez Chávez
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Por decisión del “gringo”, siempre ladino y ventajista (no daba brinco sin huarache), el informe del Gobernador en turno debe presentarse al Congreso en la primera quincena de marzo.
Vivillo desde chiquillo, buscando ganar terreno a contrincantes y enemigos, el señor García lo hizo pensando en el último informe. Si lo presentaba en marzo, los diputados aprobarían el documento de inmediato, en tanto la Auditoría Superior tenía chance de analizar la cuenta pública y enviarla al Congreso para su visto bueno.
Quería ganar ventaja en la fiscalización. Le salió al dedillo. Para el último de septiembre del 2022, Mr Cabeza estaba arreglado el tema. El Congreso panista en complicidad con ciertos legisladores, “liberaron” a Pancho y abandonó tierras cuerudas.
No contaba con que los morenos reabrirían las cuentas y, en el caso, la responsabilidad penal no caduca porque lo dicen los diputados.
Para no meternos más allá, decir que hay un vacío de más de seis meses entre el último informe y el término del sexenio: De marzo a octubre.
La irregularidad -necedad- se repite al llegar nueva administración. El Gobernador debe informar de cinco meses, entre octubre y febrero, lo que no es congruente si hablamos de sexenios.
Al presentar su III informe (que fue en Tampico) el Gobernador Américo Villarreal, anunció que enviaría iniciativa para eliminar ese “blanco” de seis meses y hacer congruentes los tiempos.
Se pronunció porque los informes se den en coincidencia con la toma de protesta, es decir, el uno de octubre.
Por largos años los Informes eran el 5 de febrero, fecha de toma de protesta, o bien entre el 2 y el 5, considerando que en esa fecha se da el evento central de la Constitución en Querétaro.
Los Gobernadores deben informar de años completos, no pedazos
La versión original de la Constitución (1921) Estatal dice que los ejecutivos deberían rendir un “informe completo” ante el Congreso el uno de enero, fecha de inicio del primer periodo ordinario de sesiones de los diputados.
Hasta ahí todo bien, solo por algunos crudos y desvelados por las fiestas de fin de año.
Uno de los primeros cambios se dio en 1946 para que el documento se presentara el 5 de febrero. La transición del poder venía completa, informe y protesta.
Las legislaturas se instalaban el uno de enero, igual que los ayuntamientos (entre crudos y trasnochados por las fiestas de fin de año)
En 1967 se cambió a que fuera el último domingo de enero. Hacia 1978 cambió al 12 de febrero; 1982, 31 de enero; 1983, último domingo de enero.
Antes las fechas eran fijas. Ahora se concede un plazo de 15 días.
Bueno, el IV informe de AVA será el 13 de marzo, y el 23 comparecerá ante la ciudadanía en una concentración en el Polifórum.
El III fue en Tampico (la Constitución dice que deben ser en la capital), pero el Congreso puede declarar recinto oficial por única vez. El médico quiso descentralizar el evento.
Gaño Hernández también fue a Tampico el 30 de noviembre del 2008. Tomás Yarrington presentó uno en el puerto, el primero desde que se fundó la ciudad en 1823 con el nombre de Tampico de Santa Ana en honor del general acusado de vender más de la mitad del territorio nacional.
Ni por ser originario del sur, Manuel Agapito Ravizé Risser fue para programar un evento en “su casa”.
Egidio Torre, el sepulturero del PRI, se acordó en una ocasión de Reynosa. Ahí aterrizó informe.
Bueno, luego nos ocuparemos de los temas que con seguridad incluirá Américo en su documento. Es el Gobernador que más proyectos emblemáticos ha aterrizado y está por aterrizar y por lo cual se le recordará en la historia
De Matamoros el Puerto del Norte; Tampico el sistema “metro” de transporte; en Victoria el Acueducto y el puerto seco y así sucesivamente.
Si antes a Emilio Martínez Manautou se le conocía como el gobernante constructor, el espacio lo va ganando el doctor Villarreal. No son castillos en el aire como el Canal Intracostero de Cavazos Lerma sino realidades.
Antes el Gobernador tenía que ir al Congreso o al recinto oficial a leer el documento, lo que le llevaba hasta dos horas o más. Cuando llegaron los diputados plurinominales -federal y estatal- las oposiciones tomaron la “moda” de interpelar a los ejecutivos, Presidente y Gobernador.
Para contrarrestar, en la época de Miguel de la Madrid el Congreso de la Unión modificó la presencia en el recinto. Los documentos podrían ser enviados.
No obstante, en Tamaulipas el Gobernador Américo Villarreal, en su último informe en 1993, decidió hacerlo a la “antigüita”: Leerlo personalmente. Era su despedida de la ciudadanía.
Se trasladó a pie -junto con sus colaboradores- desde Palacio de Gobierno, por la avenida Juárez hasta el antiguo Palacio Legislativo en Siete Ceros, donde tomó el micrófono.
Como estaba dicho, fue interpelado por la diputada Luisa Álvarez Cervantes, del Partido Frente Cardenista (Ferrocarril se le decía). Fue el último Gobernador que dio lectura completa a su informe ante los diputados.







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