Por Agencias
Miami.- El cántico Wonderwall superó al grito vikingo row. En un enfrentamiento entre Jude Bellingham y Erling Haaland como estrellas emergentes, el inglés sobrellevó mejor la tensión para marcar un doblete que le dio el triunfo por 2-1 en la prórroga a los Tres Leones sobre Noruega y avanzar a las semifinales del Mundial 2026 con la intención de romper una sequía de 60 años sin un cetro del orbe.
Inglaterra espera al ganador del duelo entre Argentina y Suiza, que se disputará en la tarde de este sábado, para conocer a su rival por el pase al partido que definirá al nuevo monarca mundial.
Si Haaland es el referente de Noruega y se vislumbra como sucesor de los emblemáticos Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, Inglaterra puede presumir a Jude Bellingham. El mediocampista del Real Madrid también es considerado como uno de los mejores de esta generación y como nuestra ha sido su desempeño en este torneo donde ya llegó a seis tantos. De manera paradójica, ambas promesas son amigos desde que jugaban en Borussia Dortmund y ahora por primera vez se enfrentaron en el máximo certamen de la FIFA.
Bellingham resolvió el juego al 93 del tiempo extra con un yerro del arquero Orjan Nyland, quien soltó el esférico en un disparo que fue aprovechado por el mediocampista inglés para mandar el balón a la meta. El gol le valió para sellar la victoria e irse ovacionado a los 110 minutos por una afición que anhela romper esa maldición de ser el padre del futbol sin gloria.
Para Haaland fue su partido menos brillante del certamen en el cual sumó 7 tantos, uno menos que Messi. Se fue sin marcar por primera vez y debió salir de cambio en la prórroga ya exhausto por buscar la salvación de su equipo. Sin embargo, los nórdicos se van como un plantel que robó reflectores y que dejó la promesa de convertirse en nueva potencia en este deporte.
El éxito de aquellos que rompen las estadísticas, suele basarse en suerte, coincidencias o un envión anímico que impacta en el desempeño del equipo. En el caso de Noruega hay un plan estructurado, la filosofía nórdica llamada Idrettsglede. Su significado es «disfrutar del deporte» más allá de los marcadores, un sistema que siempre fue parte de la cultura noruega pero al que le dieron prioridad a finales del siglo pasado y la cual comienza a ser fructífero en el futbol.
Con esa doctrina y el potencial de Erlin Haaland, Noruega firmó su mejor participación en los cuatro mundiales que ha disputado al llegar a unos cuartos de final tras retornar al certamen luego de 28 años.
Todo era tensión en el estadio de Miami. Desde la mañana del sábado surgieron versiones de un posible cambio de horario del partido por una alerta de calor, pues se esperaba una temperatura de 33 grados centígrados con sensación térmica superior a los 40. Sin embargo, se mantuvo el plan original y el duelo comenzó en punto de las 3 de la tarde, tiempo del centro de la Ciudad de México.
La comunidad del futbol no dejó pasar por alto el fallecimiento del sudafricano Jayden Adams, de 26 años y quien disputó el certamen hace unos días con su selección, por lo que guardaron un minuto de silencio previo al encuentro.
Con el silbatazo inicial, llegó la batalla de dos titanes futbolísticos. En un frente estaba Inglaterra, que suele ser una eterna contendiente al título con selecciones de élite pero que sólo se ha coronado en 1966. Cualquiera de sus integrantes es referente desde el goleador Harry Kane, Jude Bellingham, Declan Rice hasta el portero Jordan Pickford.
Del otro lado, la generación dorada de Noruega. El líder es claramente Erling Haaland, un jugador de 1.95 metros de altura, con características físicas y tácticas únicas, una estrella en las canchas y también en las redes sociales por su carisma al grado de generar una conexión peculiar con la afición mexicana que le pidió una revancha por el Tricolor ante los ingleses.
Pero en la alineación nórdica también destaca Martín Odegaard, quien impone el ritmo en un plantel lleno de elementos que juegan en las mejores ligas europeas.
Y sí, Noruega abrió el marcador, aunque no fue con los botines de Haaland, quien ya había generado peligro. Mientras toda la zaga inglesa tenía la mirada sobre Haaland, Andreas Schjelderup se arriesgó con un disparo de pierna zurda para sacudir las redes a los 36 minutos. Los ingleses reclamaron una falta sobre Kane, pero el silbante no marcó ninguna infracción. El grito vikingo resonó entonces en el recinto de Miami.
Fue entonces cuando Jude Bellingham lanzó un mensaje, Inglaterra pelearía por la jerarquía que merece. Así, equilibró el duelo con una gran jugada de ataque abierto. El mediocampista recibió un centro y sin miramientos disparó directo a la meta al 45+2 para dar tranquilidad a los Tres Leones.
Noruega alcanzó las redes de nueva cuenta al retorno del descanso, aunque el tanto fue anulado. El silbante señaló a Haaland como responsable de una falta previa al gol, un incidente poco común para el Androide. El empate llevó al juego a una batalla directa, con ataques de ambos entre el nerviosismo de la afición que debió lidiar con esa tensión hasta los tiempos extra, donde Bellingham desplegó su potencial para dejar fuera a una Noruega que se va con dignidad. (Afp).







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