Por Pegaso
Reynosa, Tamaulipas.- A partir del 14 de junio almorzaremos, comeremos y cenaremos futbol.
Andaba yo volando allá, cerca de la estratósfera, tratando de refrescarme un poco después de sufrir los embates del tremendo calorón que se ha dejado sentir en los últimos días.
Y volando entre cúmulos y cirros me puse a pensar que, siendo México un país futbolero, la vida de todas y de todos girará en torno de un balón por lo menos dentro de los siguientes 40 días.
El futbol es definido por algunos agudos pensadores como «un juego donde 22 idiotas persiguen un balón», pero la verdad es que es más que eso.
Es un negocio redondo para las televisoras, para las marcas deportivas, para las aerolíneas, perfumes, rastrillos de afeitar y refrescos.
El único que sale perdiendo es el público, pero está tan idiotizado que ni cuenta se da.
Ahora bien, lo bueno de todo este asunto es que los aficionados se divertirán como enanos.
Habrá quienes vean los partidos de la Decepción Nacional desde sus hogares, otros se irán a algún restaurant o en alguna plaza donde los candidatos pongan pantallas gigantes para atraer clientela política.
Los que han ahorrado durante cuatro años, o quienes tienen lana suficiente para costearse el viaje hasta Rusia, tendrán horas de solaz y esparcimiento.
Ya se sabe que ahora, en lugar de decir «¡Eeeeeeeh, putoooooo!» van a decir «¡Eeeeeeeeh, Putiiiiiin!», por el apellido del presidente del país anfitrión.
Sin embargo, las autoridades rusas ya han advertido que no tolerarán ese tipo de faltas al respeto a sus mandamases, así que de repente saldrá en las noticias la detención de algún mexicano revoltoso que será enviado a Siberia a trabajos forzados.
No creo que por aquellos lares entiendan nuestro sentido del humor, y para eso tienen a los especialistas criptólogos de la KGB.
Si decimos que Rusia tiene el Presidente más Putín, posiblemente no les cause demasiada gracia.
Mejor es para los inchas nacionales que van a apoyar a los ratoncitos verdes que se moderen y no vayan a causar un incidente internacional por sus imprudencias.
Ahora bien, el Mundial de Futbol es una inmejorable y gigantesca «caja china» que puede utilizarse para todo.
La «caja china», como ya se sabe, es una cortina de humo usada por los medios masivos de comunicación para distraer al pueblo mientras se cocina alguna intriga del poder.
Ocasión sin igual para fraguar el siguiente fraude electoral bajo la premisa: Si México gana un buen lugar, los fanáticos enloquecerán de alegría, y si pierden, también enloquecerán, pero de decepción.
De cualquier manera, estarán tan ocupados eruptando futbol, que nadie dirá nada hasta que despierten y se den cuenta del engaño.
Y aquí tenemos el refrán estilo Pegaso: «Te transmití el mensaje de la manera más discernible». (Te lo dije bien clarito).
PD: Por cierto, México juega el 16 contra Alemania. ¡La arrastrada que les van a poner los teutones!





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