Por Javier Arratia Tirado
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Con un fructífero camino en el boxeo profesional, Carlos Gorham Ruiz acepta que haber firmado un contrato de exclusividad con Televisa fue el peor error en su carrera en el pugilismo.
Accesible en la charla, “La Ranita”, nombre de batalla del pugilista entrevistado, explica a Gaceta sobre dulces y amargos momentos que vivió en el llamado deporte de las orejas de coliflor, así como el de no haber aceptado, en su momento, una recomendación que le hubiera abierto caminos más amplios al estrellato.
Pero como eso ya es historia, hoy Carlos Gorham acepta tropiezos que son parte de la vida y que solo en sueños podría enmendar.
Las preguntas a bocajarro:
¿Cómo está eso de las recomendaciones?
“Sí, no quise, pero porque yo quería hacer las cosas por cuenta propia, porque mi familia me decía que podían hablar con don José Sulaimán”.
¿Acudirían con él por haber nacido en Victoria o por su gran influencia en el boxeo?, se le cuestiona.
“Mira, te voy a decir, don José Sulaiman (+) era primo de mi abuelo, somos familia”, remarca.
-Pues sí que en ese momento contabas con gran padrino.
“De hecho, desde muy chavo me decía mi familia eso, pero ya muy tarde me doy cuenta que el orgullo ganó, y sí, reconozco que en muchos casos se requiere una ayuda para llegar a hacer algo grande”.
Lo curioso del caso, comenta “La Ranita”, es que así como su familia le sugería escuchar recomendaciones para abrir más fácil las puertas a su paso, ellos jamás estuvieron de acuerdo en que él fuera boxeador, “porque no les gustaba que me pegaran”.
Recuerda que de jovencito -conviviendo en su barrio de la colonia Moderna de esta capital-, fue “bautizado” con el mote de “La Rana”, cosa que a su madre le desagradaba al grado de que hasta le daba por ir a buscarlos para pelear con ellos.
Como cosa curiosa, o por obra del destino, dicho apodo quedó más plasmado cuando hizo su debut profesional en la Ciudad de México, luego de recibir la sugerencia de que a ese nivel debería llevar un apodo que finalmente quedaría grabado por la costumbre como “La Rana”, ya no “La Ranita”, puesto que su mentalidad era seguir creciendo.
-Aunque de todos modos prácticamente todos me siguen conociendo como “La Ranita” -acepta.
Recordando su debut en la Ciudad de México, antes Distrito Federal, dice que para llegar hasta ese nivel tuvo que pasar por grandes sacrificios, considerando que a pesar der ser contiendas profesionales en muchas de ellas no les alcanzaba para pagar, ya que si bien algunas veces recibían cierto incentivo, en otras tenían que poner de su bolsillo.
¿Por qué de su bolsillo?
-Es que lo que buscaba uno era mostrarse, que nos vieran debutar y así nos dieran otras peleas.
¿Con que record te presentaste en esos momentos?
-Venía con 85 peleas ganadas a cambio de 15 perdidas.
Esa fue la carta de presentación en la Ciudad de México del hoy enfermero de profesión, que presta sus servicios en el Hospital Infantil de ciudad Victoria.
Recuerda que en su etapa de amateur representó a su querida Ciudad Victoria en varios eventos estatales, destacando entre ellos cinco campeonatos ganados, consecutivamente.
-¿En qué pelea fue en la recibiste tu mejor pago?
-Fue en la ciudad de Chihuahua, ante el ex campeón mundial Fernando Cárcamo. Ahí solo serviría como un escalón, porque todos los privilegios eran para el ex campeón del mundo… nadie daba nada por mí.
Con cierto orgullo y hasta ese momento convertido en “La Rana”, y ya no en “La Ranita”, el ex pugilista de 36 años menciona que después de tener todos los pronósticos en contra pudo salir con los brazos en alto, con lo que a la postre se le comenzaron a abrir las puertas en forma momentánea e incluso a cotizarse mejor.
-¿Que bien, pero cuánto ganaste?
-Fueron 70 mil pesos.
A pesar de reconocer que quiere con toda el alma el pugilismo, advierte que ante la suciedad que prevalece en el box, por los malos manejos, es difícil que se sobreponga.
-¿Recuerdas algo en particular?
-Me ofrecían bolsas más grandes, pero como peleador de escalón. Querían que subieran otros. Me hablaban pero me querían poner boxeadores de mayor peso y mucho más grandes, que no estaban en mi rango. Me barajaban buen dinero pero nunca acepté.
No obstante lo anterior, dice que espontáneamente surgió una noticia que al inicio aparentaba buenos augurios para su carrera, luego del ofrecimiento de TV Azteca y Televisa en hacerse del patrocinio, después de su destacado triunfo ante Fernando Cárcamo.
-¿Y a quién le apostaste?
-A Televisa, pero por error no leí bien el contrato… que señalaba que yo no podía ganar más de 90 mil pesos.
Al final reconoce haber firmado el contrato con Televisa, que como suele ocurrirle a muchos que se deslumbran pasó por alto leer a conciencia las “letras chiquitas”.
-Eran varias cláusulas y yo firmé por un contrato de tres años.
Recuerda que la firma por tres años señalaba en una de las cláusulas que si gustaba en el espectáculo le extendían el contrato por cinco años, y si quedaba campeón se lo extendían por diez.
Refiere que ya firmado el contrato con Televisa, en 15 días le programaron su primera pelea ante Carlos Molina, ex campeón del mundo con quien lastimosamente mordió el polvo, y por si no hubiera bastado hasta fue objeto de un castigo por políticas de la empresa.
-Pero mi rival no me ganó por los golpes, sino por la experiencia que ya tenía- concluye el hoy enfermero victorense Carlos Gorham Ruiz.







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