Rigoberto Hernández Guevara
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Lego mi infortunada cámara al tiempo que pasa, dejo mis fotos al olvido eterno. En mi corazón, seco ya después de la lluvia, late una ausencia, la propia.
En mi cámara de noches, se ha quebrado la luna del espejo. Por las esquinas se escucha un grillo. La noche se ha colado por la puerta.
Nada reclamo en esta hora profunda. Me sé manejar en el círculo vicioso de una pedrada, en la curva misteriosa que se escapa.
Hay un instante del hemisferio norte en que no pienso. Es un sitio, una zona de viento. Hay una construcción que da a un lago y empieza la historia del oscurecido mundo de un parque. Como siempre el caos es el orden.
Dejo mis huesos doblados plegadizos al suelo. La tierra es el consumo y el insumo, la boca es una anécdota sospechosa.
Heredo mi pasión malsana al silencio de mi cuarto inobjetable. A la luz tenue, el inmerecido mar de un sueño hermoso, a la patria de mi cama, al buró dejo mis manos donde siempre.
Dejo mis pasos sin zapatos. Los zapatos son el huerto definitivo de mis pies. Mientras vea, dejo mi mirada clavada en la mirada. En un hostal de otra cara dejo mi mirada de una mirada, una única mirada.
Recogidos los pies, las manos abiertas y un puño en espera, dejo el clásico movimiento de aquel que ha concluido una pelea.
Dejo a las paredes la solidez de mi voz muda. La que dijo todo.
En mis huellas, los capítulos sentenciaron una edad de piedra. Fui de lodo. Mi latón fue la reconocida fe que trajo un poco de esperanza desde una pompa de jabón, desde un ave que pestañea en el aire.
Dejo mis premoniciones falsas en un sobre amarillo que da a una noche sin agua. En el rótulo disperso se podría encender una hoguera.
Dejo lo que soy, ¿para qué he de llevarlo? Quémenlo en un árbol, dejen que el cuerpo exale el aire de una cicatriz imborrable.
Dejo la cruz de madera en el portón, junto a la tarde.
Lego mis incertidumbres, mis ancestros indebidos, mis olvidos, mis testimonios crueles, mis elementales juicios equivocados, mis carcajadas tristes, a mi soledad claro a solas, sin alguien a quien dejarle ese alguien.
HASTA LA PRÓXIMA.





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