Por José Gregorio Aguilar/Lupita Álvarez
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Tres trabajadores de la Unidad de Educación Media Superior Tecnológica, Agropecuaria y Ciencias del Mar (antes DGETA) cumplieron seis días en huelga de hambre, en la que se mantienen para denunciar las irregularidades que se cometen en esta institución y la indiferencia mostrada por las autoridades por atender esas quejas.
Los trabajadores en huelga de hambre son Silvia Serna, Cesar Mandujano y Zarina Salas, los dos primeros administrativos y la última docente, en la Brigada de Educación para el Desarrollo Rural número 72 de Santa Engracia, municipio de Hidalgo.
A casi una semana de que iniciaron la huelga, los trabajadores experimentan debilidad, cansancio, mareos, dolores musculares y, acusaron, no ha habido quién se acerque a dialogar con ellos.
Silva Serna explicó que el motivo por el cual acordaron llevar a cabo esta radical decisión es porque desde hace un año se han estado presentando inconsistencias e irregularidades en este centro educativo agropecuario.
Una de esas irregularidades es que la representante sindical, Susana Budarth Báez se ha empeñado en que ingrese a trabajar una persona que no cuenta con la documentación ni con el perfil correspondiente.
De hecho, señalaron que han ingresado trabajadores que no solo no tienen los documentos sino tampoco la idoneidad para el puesto, y por si eso fuera poco ingresan con mejores sueldos y claves.
Silva Serna destacó que al denunciar esas anomalías, ella y sus dos compañeros han sufrido venganza, hostigamiento y hasta descuentos en forma indebida, responsabilizando de este revanchismo a Susana Budarth.
Los trabajadores en huelga de hambre acusaron que actual encargado de la institución, César de la Garza Lozano nada hace para atender la denuncia pública, como tampoco las autoridades nacionales que ya conocen de esta problemática.
“Tomamos agua con hielo para aminorar la gastritis, es lo más pesado, pero ya empezaron dolores musculares más fuertes y mayor debilidad. Ya tomamos suero para aminorar el dolor y el cansancio, pero nos reanima un ratito y luego vuelve el malestar. Aparte el daño mental y la situación familiar es lo que más cansa, porque no vemos a nuestros hijos. Pero aquí seguimos, esperando una respuesta”, concluyó.






Discussion about this post