Jorge Bladimir Joch González
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Seguramente cuando Plutarco Elías Calles y Emilio Portes Gil fundaron el PRI hace 90 años no pensaron que algún día el partido nacido desde el poder para mantenerlo, se vería como partido de oposición en donde no sabe cómo serlo.
Hoy a nueve décadas enfrenta no solo ser oposición sino ser un partido disminuido, que tiene que reciclarse a fondo si quiere seguir siendo protagonista de los cambios políticos en México.
El PRI padece la peor crisis de su historia sin la presidencia de la república, unos cuantos gobernadores y un puñado de senadores y diputados, pero debe aprender a ser oposición fuerte y responsable dejando atrás que todo antes era por instrucciones del presidente en turno.
Sin embargo aunque maltrecha prevalece la estructura que funciono durante muchos años, pero se requiere una nueva visión para llegarle a la gente como en su momento se hizo apoyando los temas sentidos de la población.
De ahí que la renovación de la dirigencia nacional que está en puerta debe hacerse pensando en el partido y no en los intereses de pandillas o camarillas que quieran explotar la franquicia, con un discurso nuevo y nuevas caras porque las que asoman están gastadas o nada tienen que hacer en una oposición real.
Los nombres que se han ventilado para dirigir el PRI son los de los ex secretarios de gobernación y salud Miguel Osorio Chong y José Narro Robles, y de los ex gobernadores Ulises Ruiz Ortiz e Ivonne Ortega Pacheco, pero ninguno garantiza la unidad del partido ni tiene grupo que lo respalde en cualquier cruzada que emprenda.
Aparece también el gobernador de Campeche Alejandro Moreno Alito, que sería un relevo generacional llevando a los jóvenes para reactivar el partido, pero desde luego que será necesario un acuerdo de unidad para evitar que “haga agua” el proyecto.
El gobernador Moreno ha dicho a sus allegados que está listo para pedir licencia al Congreso de su estado tan luego como se lance la convocatoria para renovar la dirigencia, y al parecer trae novedades para convencer a los ciudadanos que fueron dando la espalda en la medida en que los dirigentes partidistas se alejaron de los asuntos de interés de la colectividad.
Por lo pronto éste 4 de marzo el PRI celebró en forma por demás modesta su 90 años de vida, no hubo fanfarrias porque todos sin duda están ciertos de que no hay nada que celebrar.







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