Por José Gregorio Aguilar
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- La ejecución del delegado de la Fiscalía General de la República (FGR) en Tamaulipas, Ernesto Cuitláhuac Vázquez Reyna, ha encendido las alertas en Reynosa. Las autoridades no descartan que el asesinato sea una represalia del crimen organizado ante los recientes golpes a sus fuentes de financiamiento ilegal.
El gobernador Américo Villarreal Anaya informó que el combate al robo de combustible, la defraudación fiscal y el tráfico de migrantes ha intensificado la presión sobre los grupos delictivos.
“Seguramente alguna situación de esta naturaleza puede estar detrás de lo que estamos viendo ahora”, expresó.
A pocas horas del atentado, un equipo especial de la FGR llegó a Reynosa para encabezar las indagatorias. El gobierno estatal colabora estrechamente con las autoridades federales para esclarecer el móvil del crimen y dar con los responsables.
“Estamos trabajando junto con la Fiscalía General de la República. Esa es la condición para la atracción de este lamentable caso”, afirmó Villarreal Anaya.
La Guardia Estatal localizó y aseguró el vehículo presuntamente utilizado por los agresores. Además, agentes federales llegaron vía aérea para sumarse a las labores de investigación.
El mandatario estatal confirmó que ha mantenido comunicación directa con la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana y la Secretaria de Gobernación para coordinar esfuerzos. “Estamos atentos a la cooperación entre las fuerzas de seguridad de la federación y la Fiscalía local”, dijo.
Aunque aún no se descarta ninguna hipótesis, una de las principales líneas apunta a una posible reacción del crimen organizado ante los operativos que han afectado sus actividades ilícitas, como el huachicol y el tráfico de migrantes, además de otras líneas de investigación abiertas.







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