Felipe Martínez Chávez
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Sigue en estatus quo la llegada de la nueva dirigencia del PAN estatal. La elección fue el 5 de julio, la constancia de mayoría fue expedida el 15, pero es fecha que no toman posesión por haber impugnaciones ante la Comisión de Justicia interna y tribunales federales.
Nada más falta que se las hagan “tablas” a Don Truko Verástegui y Gloria Garza, sabiendo cómo se las gastan los seguidores que le quedan al “gringo”.
Por cierto, los todavía jefes guardan silencio, como espantados por la vinculación a proceso de los integrantes (casi) todos del gabinete cabecista (fuero común), y aprehensión de Ernesto Ruffo, cabecilla de la organización criminal huachicolera más grande descubierta en México.
Si le echamos lápiz, de los 15 apóstoles azules (varios en algunas secretarías) todos, con excepción de César Verástegui y Abel Longoria, secretario General y jefe de Desarrollo Rural, están vinculados a proceso.
Hasta la ex jefa de Contraloría, Elda “N”, fue sentada en el banquillo de los acusados. El jefe de todos tiene varios expedientes en la Fiscalía.
El partido -léase Cachorro Cantú- nunca intervino en su defensa. A últimas semanas mandó un boletincito en apoyo a “Yac”. Nada de organizar alguna manifestación callejera y menos una huelga de hambre por la inocencia de los procesados.
Si no lo hizo Cachorro, el hijo putativo, menos lo harán los que llegan.
Pidieron a gritos al gobierno moreno combatir el huachicol fiscal y de combustibles. Hoy, cuando cayó uno de los suyos, alegan persecución política. Doble moral. Piden castigo ejemplar cuando el acusado viste otros colores, pero exigen impunidad cuando portan camisa azul.
La delincuencia no tiene partido, los hay en todos. La hipocresía y el cinismo sí lo tienen.
En Reynosa le empiezan a llamar “el orgullo de Huimanguillo” (Tabasco). Un día llegó a Tamaulipas en busca de fortuna, siempre tratando de “sacar la carne del asador”.
Quienes conocen a Marcelo Olán Mendoza dicen que es buen tipo, pero los rencores acumulados en su tierna cabecita han dañado su alma. Es un frustrado de la política, y va de mal en peor.
En este 2026 Don Marcelo va por su quinta derrota interna en las filas de Morena. Volverá a ser precandidato a la alcaldía. Se registrará pero no ganará. Los reynosenses ven con recelo a los forasteros.
Lleno de envidias y frustraciones, entre 2016 y 2022 vendió su alma al Demonio Azul, pero ni así alcanzó satisfacción a sus delirios: Ocupar un cargo de elección popular.
Le dedica mucho tiempo a la precampaña. Ya debería haber renunciado a la Coordinación de Oficinas Fiscales para ir de lleno al proselitismo.
Se registró en 2019 por una candidatura a diputado local; en 2021 para alcalde; 2023 a senador; 2024 a edil, y repetirá la historia en el 26’.
Su principal problema es la soberbia. Se colma de autoelogios y banderas que expide una hipotética fundación que lleva su nombre. Tiene un grupito selecto que intercambian “cebollazos”.
No quiere hacer “cola” donde hay gente local de mucha trayectoria como los diputados Humberto Prieto Herrera, Magaly Deandar, Armando Zertuche y Marco Gallegos, que hace tres años se disciplinaron a su partido para evitar la rebelión de los “makos”.
Los apetitos del señor Olán son demenciales. Hace tres años agotó la ruta impugnativa para querer ser candidato a presidente del pueblo que lo acogió. Perdió en la Comisión de Honestidad y Justicia, el IETAM, Tribuna Electoral local, y en el TRIFE también le dieron garrote. Rencoroso.
Seguro que en 2027 hará uso de los mismos recursos para ser el agraciado. Pero igual, sus traiciones no alteran procesos electorales porque nadie lo sigue, carece de organización y estructuras que ganen el ayuntamiento. Su presencia en territorio es de pico, igual que su fundación y los “premios” internacionales que dice tener.
Quién sabe cuánto andará fuera de la Ley, pero en 2022 se amafió con Luis Espino Acosta, el cachorro del Auditor Superior, Jorge Espino Ascanio, para “comprar” regidores al costo de cinco melones por cabeza, para tumbar al alcalde Carlos Peña Ortiz.
Iba en la “polla”, terna para que el Congreso del Estado designara alcalde, pero el “bueno” era Espino por traer “línea de Victoria”.
El teatrito se les vino al suelo cuando regidores divulgaron conversaciones con Espino Jr: “Nos la llevaremos con madre todo el Cabildo, nos mamamos de billetes y la chingada, y hacemos las cosas bien para el 2024…”.
Su único éxito político es la demanda que el seis de febrero de 2021 presentó en contra de Carlos Peña Ortiz, entonces jefe del DIF local, por disponer de 15 millones de pesos para comprar 1,500 hectáreas en el municipio de Cruillas. Al final, los jueces giraron orden de aprehensión
Marcelo no será candidato ¿por qué?. Es proclive a las traiciones, en cualquier momento le daría la puñalada al partido y a su Gobernador. No está probado en las urnas, no ha ganado ni una suplencia de regiduría. Carece de trayectoria, experiencia y de atributos ético políticos.
El resumen de sus malas artes: No es leal y disciplinado.
El folklórico hijo predilecto de Huimanguillo tendrá que esperar oportunidades cuando otros partidos lleguen al poder. Hoy -como en los últimos trienios-, sus calenturas quedarán frustradas.







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