Felipe Martínez Chávez
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Como en cada elección, la “pepena” de cascaje ha comenzado entre los partidos políticos.
Son aquellos cascarones que desechan ciertos partidos porque no les sirven, que se arrimaron solos o que persiguen vulgares e insanas ambiciones personales. También se les llaman chapulines por brincotear entre colores, cambiar de camiseta de la noche a la mañana.
Ahora mismo se habla que el edil de Llera, Moisés Borjón Olvera, decidió abandonar a su líder y guía César Verástegui, para cobijarse entre los guindas. Hay borlote en el ejido, como dicen, tanto que el cacique cañero no asistió a los eventos del informe del doctorcito.
Borjón viene siendo hijo putativo de Verástegui. Lo agarró desde sus pininos en la política, cuando era precandidato a presidente por vía independiente; lo hizo alcalde y le dio la reelección en 2024.
¿Qué pasó? la gente de allá sospecha de un mal reparto, algún billete que los caciques le exigieron de más. Y lo entienden por qué, si trae una larga cola en el manejo financiero del municipio, El Truko no lo va a sacar de broncas con Auditoría Superior.
Moisés armó escándalo nacional cuando, en el Día del Padre, presentó en la plaza principal -también en función de lucha libre- a la bailarina sexi “La Diabla”.
No sería el primer edil en funciones que le da la espalda al celeste por ambiciones políticas, ni será el o la última ¿quién sigue?.
Uno de los más fuertes golpes de deserción en Acción Nacional se dio en marzo de 2022 cuando cinco alcaldes pertenecientes a la Brigada Cívica Pedro J. Méndez, renunciaron y se dieron de alta en Morena. Desertaron los ayuntamientos de Mainero, Villagrán, Hidalgo, San Nicolás y San Carlos.
Con ello, el PAN quedaba virtualmente sin la mayoría suficiente para aprobar o negar reformas a la Carta Estatal.
A lo que se ve, había hartazgo, una inconformidad reprimida por varios años que por fin estalló: Quemaron en evento público sus gorras, camisetas, cachuchas, credenciales y propaganda del PAN. Se dieron de alta en la 4T, donde siguen.
Hoy el más urgido de “chapulines” es el PAN, que ya recibió a los primeros dos, “Tico” García y Juan José Salazar, en Victoria, que se entregaron a los brazos de Verástegui.
Don Tico se decía moreno pero nunca fue militante ni le reconocieron alguna actividad. No se fue porque nunca estuvo. En cambio Juanjo (mejor conocido como Guango) sí participó en la estructura de Movimiento Ciudadano, a donde renunció.
En 2023 cerca de dos mil militantes azules renunciaron, o fueron expulsados por apoyar a candidatos de oposición en la elección extraordinaria por el Senado.
En 2022 alrededor de 80 activos de Morena en Matamoros, liderados por la conocida activista Rosy Pérez y Carlos Eliud Pérez, entonces regidores, se sumaron al proyecto de César Verástegui por la gubernatura.
Chapulineo siempre ha existido. El partido más beneficiado es el que ocupa mayores espacios, diputaciones, alcaldías y la gubernatura. Esta vez no será la excepción ¿cuál es la forma de evitarlo?.
En 2024 Morena registró a sus candidatos hasta el último momento del plazo permitido, inclusive a media noche, cuando las oposiciones habían cerrado registros. Esto evitó escurrimientos. Con seguridad lo harán en 2027.
Aparte, mire que el paisano mantense, José Narro Céspedes, ahora senador, estuvo empeñado en ser el coordinador (casi candidato a Gobernador) de los comités de la 4T en Zacatecas. La peleó duro, se inconformó, gritó y por fin después de varias horas aceptó volver al redil.
Nació el 17 de enero de 1959 en la cañera. Es médico cirujano por la Universidad Metropolitana, unidad Xochimilco. Por aquella entidad ha sido diputado local, federal y senador.
Después de mediodía de este 16 de septiembre publicó por fin: “Mi compromiso con Morena, con la transformación y con Zacatecas, no depende de ninguna posición. Mis convicciones siguen firmes”.
Fumó la pipa de la paz. Con que no salga ahora que quiere ser Gobernador de Tamaulipas, como se le ocurrió a Rodolfo González Valderrama, nacido en Tampico pero chilango de corazón.
Otro que hace historia fuera de territorio es Andrés Mijes Llovera, nacido en Tampico el 8 diciembre de 1969, terco en ser candidato en Nuevo León. Estudió ciencia política en la UANL.
Ahora mismo es alcalde de Escobedo (dos periodos), municipio desde donde manda el cacique político Abel Guerra, también originario de territorio tamaulipeco.
No sería el primer paisano que dirige los destinos de los neoleoneses. En los setentas lo fue Pedro Zorrilla Martínez, originario de ciudad Victoria, perteneciente a las familias que en 1900 trajeron el henequén a la región.
Por cierto, si le echamos números, por lo menos en los últimos 120 años Tamaulipas no ha tenido gobernadores que hayan dejado su ombligo en otra parte, aunque no han faltado aspirantes. Como dicen, somos muy regionalistas.
La cuasi excepción es Francisco Javier García, con doble nacionalidad, registrado en Tamaulipas y en Mc Allen Texas.
Pues sí, Eliseo Castillo se quedó como Delegado de Gobernación para asuntos de Juegos y Sorteos. Originario de Aguascalientes, estudió ciencia política en la UANL. Fue uno de los dedos chiquitos del sombrerudo Manuel Cavazos Lerma. Siempre fue militante tricolor. Ya había sido delegado.







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