Agencias
Barcelona.- Miles de personas se manifestaron hoy en Barcelona para reclamar que el 1 de octubre se celebre un referendo sobre la secesión de Cataluña de España.
En las pancartas, el mensaje en catalán era claro: «Votaremos». O «Adéu Espanya» (Adiós España). Es la sexta vez consecutiva que se manifiestan por la Diada del 11 de septiembre, día de Cataluña, y esperan que sea la última antes de conseguir la independencia.
La policía local cifró en alrededor de un millón de personas la participación, mientras que la delegación del gobierno español en la región redujo la cifra a 350.000 personas.
La aspiración de que se realizara la votación fue anulada por el Tribunal Constitucional y rechazada por el Gobierno y los principales partidos de España.
Cataluña celebra hoy la Diada, la conmemoración de la derrota militar que el 11 de septiembre de 1714 sufrieron las fuerzas catalanas que apoyaron al Archiduque Carlos de Austria durante la Guerra de Sucesión al trono de España, frente a las de Felipe V de Anjou, quien finalmente se impuso, y fue el primer Borbón de esta casa reinante en el país.
Las asociaciones convocantes aseguraron que en la movilización se habían inscrito más de medio millón de personas, que culminaron la marcha con gritos de «¡Votaremos, quieran o no quieran!».
Los participantes formaron una gran cruz humana entre dos avenidas perpendiculares que quería ser la imagen de la suma y simbolizar la unión de los independentistas en favor de la secesión de esa región de 7.5 millones de habitantes respecto a España.
Los secesionistas, que son mayoría en el Parlamento regional pero en las elecciones autonómicas de finales de 2015 no llegaron al 48 por ciento del voto popular, se muestran decididos a mantener la convocatoria, vista como un desafío por el Gobierno español.
La respuesta del Ejecutivo de Mariano Rajoy, con el respaldo de los socialistas y los liberales, ha sido la de recurrir a la Justicia, que ha anulado el referendo y ha presentado querellas contra miembros del Gabinete catalán y la presidenta del Parlamento regional por los delitos de desobediencia, prevaricación y malversación en relación con la convocatoria del referendo.
Frente a las acciones judiciales los secesionistas recurren a la calle y la masiva manifestación de hoy pretende ser una muestra del apoyo popular al soberanismo.
Los soberanistas han trasladado así su desafío a las calles, y el Presidente regional catalán, Carles Puigdemont, animó a sus seguidores a que se dirijan a los Alcaldes de los municipios que no quieren participar en la organización del referendo para instarles a colaborar.
La mayoría de esos Alcaldes son socialistas ya que el conservador PP, que gobierna en España, es minoritario en Cataluña, y las palabras de Puigdemont han sido interpretadas por líderes del PSOE como un intento de presión inaceptable.
La incógnita es la actuación de la Alcaldesa de Barcelona, la izquierdista Ada Colau, que está al frente de un municipio de 1.6 millones de personas y cuya decisión parece crucial, por la importancia de la ciudad.







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