Por Pegaso
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Andaba yo volando allá, por el centro de la ciudad, donde se reúnen los consumados politólogos de café, donde se arregla el mundo en dos o tres patadas y donde se hacen trizas las reputaciones.
Veía en una encuesta de wasap cómo El Peje tuvo un repunte en las preferencias electorales en la última semana, después de «perder» el segundo debate rumbo a la Presidencia de la República, mientras que su más cercano oponente, Ricardo Anaya, se fue a pique.
La citada encuesta de Reforma, o lo que es lo mismo, de los empresarios más ricos del país, sitúa ya al tabasqueño en un 52%, con una tendencia clara a la alza donde incluso podría superar un puntaje del 60%.
Por el contrario, Anaya cayó 4 puntos y se sitúa actualmente en un modesto 26% de las preferencias electorales, exactamente la mitad de lo que tiene AMLO.
En tanto que Meade, a pesar de los dos puntos que aumentó, queda con el 19%.
Y muy abajo, lejos, lejísimos, el orate mochamanos apenas con el 3%.
Tal resultado estadístico concuerda mucho con mi apreciación personal de Pegaso anolisto, donde al menos en la última semana noté que el candidato de la alianza Por México al Frente, Ricardo Anaya, había prácticamente desaparecido del escenario, se esfumó, como Gasparín, el fantasma amigable.
Parece que alguien le hizo ¡buuuuuu! No se sabe si es a causa de los operadores de Peña Nieto, a quien se la sentenció si llegaba a la Presidencia de la República, o a que lo sacaron del clóset, a los errores de sus estrategas políticos o a todas las mentiras que dijo en horario premium y en cobertura nacional.
Aunque El Peje perdió el segundo debate, la frase que quedó en el inconsciente colectivo es aquella de: Ricky Rikín Canayín.
Porque inmediatamente surgieron los memes y ocurrencias en las redes sociales, por ejemplo, una aplicación que decía: Y a tí, ¿qué apodo te pondría AMLO?
A mí me salió: Pegaso Pegasín Gandallín, pero no sé por qué.
También salieron a la venta unas bonitas y divertidas camisetas impresas con la inmortal frase y la figura con cabeza ovoide del candidato surgido del PAN.
Es más, la última versión de los oraculeros de la política es la siguiente (no me lo crean, pero yo se los contaré como me lo dijeron a mí): Una buena parte de los gobernadores, llámense del PAN o del PRI, han pactado con López Obrador, porque la tendencia es muy clara a su favor.
Ya que en política nada se deja a la casualidad, y todo está fríamente calculado, como decía El Chapulín Colorado, a mí me da el tufo de que ya hubo un arreglo en las cúpulas, y cuando hablo de las cúpulas me refiero a Carlos Salinas de Gortari, el gran operador y a la élite que mueve la economía y la política del país. Esos que el mismo Peje llama La Mafia del Poder.
Aquí los dejo con el refrán estilo Pegaso: «En momentos en que el afluente produce sonido significa que líquido inodoro, insípido e incoloro transporta». (Cuando el río suena es que agua lleva).





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