Jorge Bladimir Joch González
Cd. Victoria, Tamaulipas.- No es malo sino por el contrario que quienes profesan cualquier religión colaboren con el gobierno para llevar más beneficios a la población en general, porque así se aligera la carga del Estado y se supone que dichos beneficios llegan a quien realmente los necesita.
Sin embargo cuando se hace en forma selectiva la inclusión de los religiosos en el gobierno y hay leyes que marcan claramente el camino que se debe seguir en esa relación, puede resultar contraproducente y hasta provocar enfrentamientos.
Para el manejo de las cuestiones religiosas la Secretaría de Gobernación es responsable de la relación con el Estado, que en el caso de México debe ser laico como lo establece la Constitución, y por ello llama la atención que a través de un grupo religioso el gobierno promueva muchas de sus funciones sobre todo en programas sociales.
Ello empieza a tener críticas de otro sector religioso que siente que hay favoritismo de parte del gobierno, y sobre todo cuando el grupo favorecido empieza a promover iniciativas para reformar el artículo 130 de la Constitución a fin de que los ministros de culto puedan acceder a cargos de elección popular, y que las iglesias posean medios masivos de radio y televisión.
Ya antes en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari se reformo también el 130 para tener relaciones con El Vaticano, siendo el primer embajador el profesor Olivares Santana, distinguido masón que desempeño importantes cargos públicos en la república.
Lo que nos hace pensar que el Presidente Benito Juárez ya está obsoleto y que el Estado laico que soñó no encaja ya, o que de plano no tenía razón cuando lo concibió.
Por lo pronto hoy con las reformas que se esbozan está a prueba la decisión de la Secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero, sobre todo porque públicamente las anuncia el presidente de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas Arturo Farela, que no tiene empacho en decir que los cientos de miles de afiliados forman parte del Ejercito de la Cuarta Transformación, y por eso reparte la Cartilla Moral que promueve el Presidente en los 7 mil templos que maneja en el país.







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