Antonio ARRATIA TIRADO
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Y aquí vamos de nuevo, después de zigzaguear entre la mugre que regurgita en las tuberías del drenaje, cuyo hedor, insoportable, es mejor aguantar afuera. El sentido común llama a romper “ayunos” antes de que se vuelvan intemporales y llegue a suponerse que ahora vamos de rodillas a misa a poner la otra mejilla. Esta, por supuesto, es una metáfora, pues conocido es que somos más asiduos a lo infernales laberintos en que los zopilotes vuelan alto y las ratas igual se arrastran pero son más inofensivas que las que pululan por las amplias avenidas y las mullidas alfombras de los poderes público, político y fácticos.
La espera cansa, desespera, y las provocaciones a golpear las teclas se han vuelto casi cotidianas. México y por supuesto Tamaulipas son territorio inmenso y propicio para la diversión y el despiporre.
Tanto material hay que hoy se me antoja golpear las teclas para burlarme de la clase política sin clase, esa que en su casa pretende defecar bombones cuando se alimenta de odio, de basura y de falsos e hipócritas postulados partidistas.
Hay que decir que eso no sería tan malo si esa práctica les fuera exclusiva, pero son tan perniciosos que han infectado a medio mundo. El entorno periodístico no ha sido la excepción. Lo peor es que lo han contaminado casi todo.
Pero ni modo. Ni cómo pedirles que sean serios si ya se los está cargando el payaso.
Para dar rumbo a esta entrega, abordemos primero el tema del histrionismo y el histerismo que ha empezado a invadir a este país, envidiado por habitantes de muchos países del mundo pero odiado y pateado por una fauna imbécil de adinerados y mujerujos -el terminajo no es ofensa a las mujeres, es una palabra acuñada por María Félix, quien en vida de hombres sabía mucho- que reniegan de sus raíces autóctonas y se afanan en direccionar su trasero al norte para que su papá gringo les ciña la correa al pescuezo mientras le balancean, graciosos, colita.
Son lacras de la política, se entiende, considerando que su modus vivendi es prácticamente vivir sin trabajar. Empero, después de la conquista e incluso luego del porfiriato nunca se había sabido de tamaña abyección y sumisión.
¿Cómo se puede constatar este fenómeno? Sólo hay que ver los posteos de Fox, Calderón y su junior, de ‘Alito’ Moreno y una runfla de abyectos impresentables que hacen que extrañemos el paredón cuando en los tiempos idos se fusilaba a los traidores.
Tan siquiera fueran chistosos pero son abyectos y patéticos, nenitas caprichosas que se titularon en el arte de odiar a López Obrador y luego alcanzaron el grado de maestría al ofender a una mujer solo por serlo, y no por su calidad de Presidenta de México.
Pequeños como son, llenos de odio y rencor, ignorados y reducidos a simples malnacidos, acaban de consagrarse como rutilantes expertos en la práctica del triple salto mortal.
Basta ver cómo, de la noche a la mañana, los patéticos adoradores de Felipe Calderón se mudaron de calzones y luego de cuestionar casi eternamente la política pejista de abrazos no balazos ahora reaccionan furibundos por el “asesinato” de quien al parecer era su auténtico mesías, encarnado en “El Mencho”. Y lo hicieron raudos y veloces, sin ninguna madre que les de buenos consejos y les acomode una tunda de nalgadas por sus asimetrías mentales.
Panistas, priistas y toda la runfla de seudoperiodistas, comentócratas de rancio abolengo en las pantallas de Televisa y Tv Azteca; influencers españoles, argentinos y no pocos mexicanos proxenetas de la servidumbre intelectualoide de este loco país empezaron a lloriquear como plañideras por el intenso olor a pólvora y el estruendo de los balazos que antes sí le festejaron a su beodo ex presidente panista.
Como nenas, esos amantes del dinero ajeno ahora se llevan las manos a los oídos y con sus falditas levantadas corren en saltitos pidiendo a gritos la intervención de su papá gringo, un desquiciado igual de enfermo que ellos y en plena decadencia, como sus respectivos partidos.
COBARDES MALNACIDOS…
Empero, no podemos poner el punto final sin reprocharles a esos malnacidos haberse burlado del Secretario de la Defensa Nacional Ricardo Trevilla, quien no pudo evitar quebrarse y derramar unas lágrimas en el momento en que daba el pésame a los familiares de militares y miembros de la Guardia Nacional caídos en combate, en el cumplimiento de su deber, peleando contra las huestes criminales de “El Mencho”.
Es obvio que a los cobardes no se les puede pedir demasiado, pero por lo menos sí poquita madre…
Correo electrónico: anton5004(@)gmail.com.







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