Por Agencias
McAllen, Texas.- (David Brooks y Jim Cason/La Jornada). “Estábamos aquí antes de los anglos, antes de que éste fuera Estados Unidos”, enfatiza Mike Carrera, uno de los estrategas de la campaña electoral del demócrata Bobby Pulido, cuyos ancestros mexicanos, de una parte de la familia, llegaron a esta zona fronteriza de Texas en 1748 y la otra en 1811.
“Sabemos quiénes somos”, resalta, al regalar una historia rápida de los siglos de mexicano-estadunidenses que están determinando el resultado final de estas elecciones intermedias en Estados Unidos.
En entrevista con La Jornada, Carrera expresa que se debe contar el trasfondo histórico para entender lo que ocurre en esta coyuntura y con la campaña de Pulido, quien encabeza las preferencias en la recta final de la elección intermedia en este distrito fronterizo.
“Aquí la política es relacional -subraya–, es decir, todo gira en la vinculación personal de familias y comunidad, en las historias que comparten y la forma en que se resuelven los problemas, donde se ofrece el apoyo entre vecinos y comunidades en esta zona conocida como el Valle del Río Grande.
“Es un sistema de mayordomos, o sea, los intermediarios políticos de cada comunidad”, que son los que saben dónde contratar trabajadores y en qué sitio están los empleos, los que a través de costumbres deciden el intercambio de favores y apoyos. Esa tradición viene desde las 27 familias originales a las que fueron dados terrenos -parcelas o “porciones”- todas con acceso a agua bajo el Tratado de Guadalupe”.
MEZCLA DE DOS CULTURAS
ezcla de dos culturas
Muchos habitantes de la región tienen hasta 13 generaciones de residencia aquí, es decir, no son inmigrantes y algunos de ellos cuentan con ancestros que llegaron aquí a mediados del siglo XVI.
“Hemos estado aquí siempre, no cruzamos el río, el río nos cruzó a nosotros”, aclara en referencia a la línea fronteriza entre los dos países. “Entonces no somos mexicanos-mexicanos, ni somos estadunidenses-estadunidenses, somos una mezcla de ambos. Cuando México juega futbol, apoyamos a México, cuando Estados Unidos juega, apoyamos a Estados Unidos, cuando ambos se enfrentan, se vuelve muy interesante la cosa.
“Nuestra comida, cultura, modales y cómo nos criaron, todo eso es del lado mexicano. Los gringos que llegaron a quedarse aquí se asimilaron a nosotros, no nos incorporamos a ellos”, continúa Carrera.
Insiste en que hay memoria histórica, como cuando llegaron los blancos y empezaron a querer estas tierras mandaron a los Texas Rangers y empezaron a matar a las familias méxico-estadunidenses entre 1915 y 1930, entre otras cosas. “Cuando ese tipo de situaciones empezaron de nuevo recientemente con las redadas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) fue otro recordatorio, ya ha habido varios más durante el pasado siglo. Ante ello, sabemos que somos méxico-estadunidenses, que tenemos nuestro orgullo, un sentido de identidad”.
El estratega agrega que “la manera como se porta ICE para nosotros es una falta de respeto, y como hispano con historia y conocimiento, es insultante, no el control, pero los modos, porque para nosotros el respeto es esencial”.
“A lo largo de los pasados dos años –explica- las tensiones han crecido al punto de que cuando la gente entendió que podría haber un cambio, mucha a la que no le gusta la confrontación, decidieron votar. La manera en que van a expresar su desagrado no es romper una ventana, sino sufragando. Cuando a las personas se les quita el miedo, empiezan a salir, y eso es lo que está ocurriendo”.
Sentado en su oficina, Carrera continúa: “cuando están chingando a tu hijo, a tu sobrino, a ti mismo, la única cosa que puedes hacer, ya que no los puedes golpear o matar, es lo que están haciendo ahora: salen a votar… y lo están haciendo en números récord”.
Todo esto nutre la elección intermedia y la manera en que se organiza la campaña electoral es mediante una combinación de la vieja tradición del manejo político de los “mayordomos”, que antes se encargaban de sacar el voto latino que solicitaban los dueños agrarios.
Además, detalla, las nuevas generaciones de latinos se hicieron políticos. Ahora se usa la “vieja escuela combinada con las herramientas digitales actuales. Pero la clave sigue siendo la política relacional”.
Bobby Pulido es un integrante de estas personas con generaciones aquí, cuya familia es conocida, que al igual que su padre es cantante popular reconocido en esta comunidad y que entiende la historia particular de esta zona del estado. Reta a la actual diputada federal republicana y es parte de una ola nacional que se pronostica llevará a la reconquista demócrata de la Cámara baja del Congreso federal. Y eso es aún más notable porque los latinos en las zonas fronterizas sufragaron de manera significativa por Donald Trump y sus aliados republicanos hace dos años.
Pulido no es parte de una corriente demócrata ni de la cúpula, como tampoco de los progresistas. De hecho, su lema es: “Pulido, no es equipo rojo (republicano), ni azul (demócrata), sino de tu equipo”. Votó dos veces a favor del entonces candidato republicano para presidente, George W. Bush. Nombró a su primer hijo Remington, por la marca del rifle -está a favor del derecho de portar y usar armas de fuego–, pero su independencia política y su oposición a las medidas de Trump están propiciando un giro del voto en esta región.
Carrera, entre otros, subraya que la comunidad latina de esta región no se identifica con ninguno de los dos partidos, sino más bien tiene que ver con la relación y la percepción personal.
“Nuestra fe católica y la familia son más importantes que cualquier partido político”, afirma el estratega.
YA NO SON REPUBLICANOS
Dani Marrero Hi, subdirectora de LUPE Vota, organización fundada por Dolores Huerta y el sindicato de jornaleros UFW, comenta a La Jornada que “antes de este año se comentaba mucho que los latinos del sur de Texas son más republicanos, que apoyan a Trump. Pero lo que nosotros sabemos es que las personas de aquí ahorita no son leales a ningún partido político.
“Por lo que el martes, cuando haya un cambio y haya más demócratas, que éstos no se queden muy cómodos, porque ahora es tiempo de rendir cuentas. Creo que la única lealtad que tienen los latinos de aquí es para sus familias y sus vecinos. Desean ver si les alcanza para pagar las cuentas por el costo de su vida, si pueden apoyar a su familia y salir a la calle sin tener miedo de que se vayan a robar a sus familiares”.
Considera que la combinación de ira contra las políticas actuales y el cariño por Pulido, quien representa algo diferente, es una combinación muy infrecuente, pero que está llevando al triunfo potencial de su candidato.
“Bobby está en una posición perfecta”, sentencia. (David Brooks y Jim Cason/La Jornada).







Discussion about this post